Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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El sapo y el escorpión

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Hace exactamente dos años escribí el artículo que a continuación pongo a consideración de mis amables lectores.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Hace exactamente dos años escribí el artículo que a continuación pongo a consideración de mis amables lectores. Cobra actualidad, esta vez porque el señor Presidente ha anunciado el “retiro temporal” de los dos proyectos de ley -la de Riqueza (herencia) y la de Ganancias Extraordinarias (plusvalía,  que forma parte de la reforma al Cootad)- y el llamado al diálogo, sólo con aquellos “de buena fe”:

“El análisis de los condenables sucesos ocurridos el 30-S, siguen; pero más allá de señalar a los supuestos culpables es menester más bien señalar a los responsables. Lo que está claro es que jamás hubo un intento de golpe de Estado (jamás hubo proclamas desconociendo al gobierno), cabecillas con poder de decisión (no lideraron coroneles ni generales, sino cabos y sargentos) y sobretodo, ningún golpe de Estado se hace sin el apoyo de las Fuerzas Armadas. Tampoco hubo la intención de matar al Presidente (por su propia voluntad puso en peligro su vida) y peor que estuviese secuestrado (siguió gobernando, dando órdenes y reuniéndose con sus colaboradores, emitió declaraciones a los medios de comunicación de dentro y fuera del país, decretó el estado de excepción y ordenó que se lo ‘rescate’, etc.). Vale resaltar, que pese a que una de las importantes misiones que según las anteriores constituciones debían cumplir las FF.AA. ‘La se ser garantes de su ordenamiento jurídico’ fue borrada en la actual; a la hora de la verdad se acudió a ellas para mantener la institucionalidad del país y garantizar la paz y seguridad ciudadana.

Creo que es el momento adecuado para una reflexión seria y profunda, se debe convocar a una reconciliación nacional, no es prudente dejar heridas abiertas; de debe dejar atrás las ofensas, descalificaciones y crear un ambiente de confianza, mediante el respeto a la opinión ajena y sobre todo, el presidente Correa debe llenarse de una gran dosis de humildad y tolerancia, hacer efectiva la participación ciudadana y buscar consensos.

El distinguido periodista Jorge Vivanco, en su artículo ‘Modos y estilos’, señaló: ‘El señor Correa fue franco cuando dijo que quizá constituyó un error el haber ido al Regimiento Quito para enfrentarse con los policías que se encontraban en paro, pero agregó, ‘ese es mi carácter, ese es mi estilo’, y con eso dio una explicación a muchas cosas que suceden’.

A propósito de la declaración del Presidente Correa, recordé la fábula ‘El sapo y el escorpión’ de autor desconocido y que la comparto con ustedes amables lectores:

Hubo una vez un sapo que estaba en la orilla de un lago, estaba subido en una roca, observando el cielo, un escorpión lo observaba detrás de unos arbustos, se acercó al sapo y le dijo:

-¿me ayudarías a cruzar al otro lado del lago? Yo me subo en ti y tú nadas hasta el otro lado.

-No, no puedo hacerlo, si tú te subes en mí, puedes picarme y voy a morirme.

-Piénsalo, si yo te pico en el lago tu morirás, pero también yo moriré, porque si tú te hundes yo me hundo y moriré junto contigo, solo quiero ir al otro lado, ¿me ayudarás?

Después de meditarlo por unos segundos el sapo accedió;

-Está bien, yo te ayudaré, te llevaré al otro lado del lago y luego tu seguirás tu camino

-Estoy de acuerdo.

El escorpión subió en el sapo, y con mucho esfuerzo el sapo ya iba a mitad del lago cuando sintió un picotazo en su cabeza, inmediatamente se detuvo y le preguntó al escorpión:

-¿por qué me picaste? Ahora moriremos los dos.

-Discúlpame, no quise hacerlo, pero no pude evitarlo… esa es mi naturaleza.

La enseñanza de esta fábula: hay seres que nunca podrán cambiar…. ¡Qué pena! esa es su naturaleza”.

Una de las razones para “retirar temporalmente” los proyectos, según Correa, es “buscar un ambiente de paz, regocijo y reflexión” ante la visita del Santo Padre. Para que eso se cumpla debería el Presidente decretar la amnistía de todos los procesados por el 30-S y de los jefes militares que están enjuiciados por haber cumplido su deber al enfrentarse a los subversivos de AVC. La Asamblea de Montecristi les  concedió la amnistía a los Comandos de Taura. A continuación una reseña publicada por el diario El Universo (14-06-2008): “Luis Hernández (RED) y César Rohón (único del PSC presente en el pleno) coincidieron en que la razón por la que se les puede conceder la amnistía es porque ‘no se cumplió la Ley de Gracia’; pero no se puede olvidar que fue una ‘insurrección militar’ y ‘un mal ejemplo’ que significó la intervención de militares en la vida política del país. Recordaron que allí también hubo muertos”.