Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Diálogo Nacional

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

La dialéctica es un método de razonamiento que enfrenta diferentes posiciones para confrontarlas y extraer la verdad de ellas.

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador


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La dialéctica es un método de razonamiento que enfrenta diferentes posiciones para confrontarlas y extraer la verdad de ellas.  Hoy, los ecuatorianos comparamos dos visiones del mundo.  Una, que afirma que la creación de capital es moral y la otra, la expresada por el sector público, que concluye lo contrario.

El Papa Francisco nos pidió impulsar el diálogo sin exclusiones.  Eliminar el sectarismo.  Promover la diversidad, amar al prójimo y formar parte de un nosotros.  En un dialogo auténtico debe existir la intención de intercambiar ideas sin condiciones, para que las dos visiones lleguen a un acuerdo.  Imponerse jamás ha sido efectivo en la historia de la humanidad.

Codiciar los bienes ajenos y la envidia son pecados.  El enfoque propositivo debería ser que cada uno intente producir más. Apropiarse de los bienes de un individuo para distribuirlo entre los que tienen menos, además de ser un delito, desmotiva a  los individuos exitosos para que continúen creando riqueza, empleos e impuestos.  Es al Estado a quien le corresponde fomentar el ambiente propicio para que se produzcan la mayor cantidad de oportunidades con el objetivo de que los pobres salgan de su situación.  Pero las últimas reformas laborales y tributarias no contribuyen a la creación de nuevos trabajos.  A un país le irá mal siempre que la gestión pública sea equivocada.

Lo primero sería determinar hacia dónde nos dirigimos.  ¿Vamos a continuar siendo un país capitalista o nos convertiremos en comunistas? El sector privado pide respeto al derecho de la propiedad privada; a la libertad de expresión; una pausa normativa; conocer cómo el Banco Central respalda al dinero electrónico; libertad necesaria para producir y obediencia al procedimiento que establece la Constitución para reformarla en lo relacionado a la reelección indefinida.  El comunismo no ofrece ninguna de estas ventajas y si nos dirigimos hacia esa opción, el dialogo no tendría sentido.  Los mandantes habremos perdido el control sobre el mandatario que elegimos, porque habría decidido unilateralmente recorrer un camino por el que no fue autorizado a transitar.

Víctor Maldonado, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas, hace poco expresó en Guayaquil que “el modelo socialista no está hecho para funcionar, sino para reprimir la libertad”.  Y Ronald Reagan dijo que “el problema no es que los ciudadanos paguen pocos impuestos, sino que el gobierno gaste demasiado”.

Hasta que no exista un verdadero dialogo, pareciera que el conflicto social continuará.  Mientras tanto, cada vez tenemos menos libertad.  Espero que el mensaje pontificio haya calado.  Por la paz de todos.