Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Apocalipsis, no hay uno

Martina Vera
Madrid, España

Se rompe la profecía del Antiguo Testamento.

Martina Vera

Martina Vera
Madrid, España


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Se rompe la profecía del Antiguo Testamento. Apocalipsis ya no hay uno, ahora se suceden varios. ¿Lo duda? Mire a Grecia y confírmelo. ¿Lo más triste? El padecimiento griego podría ser en vano pues todo apunta a que, quien dice combatirlo es responsable de perpetuarlo sin reclamar, realmente, una mejor recompensa. ¿Qué aventura ese pronóstico? Las concesiones post-referéndum de Alexis Tsypras.

Oleada Apocalíptica

¿Conoce la oleada de sucesos apocalípticos que vive Grecia? Si no se encuentra familiarizado no lo culpo. Suficiente tendrá con los de su país cuyo gobierno transita el mismo camino. Valga la similitud para que se anime a conocer la historia de un país que en tan solo un mes afronta una fuga absoluta de capitales, consta como moroso al FMI, vive dos semanas de corralito, rechaza un acuerdo de rescate con la UE en referéndum y requiere con urgencia de una inyección de liquidez y medio billón de euros para evitar el colapso. ¿Los causantes de la tragedia? Gobiernos corruptos que incurrieron en gastos irresponsables, dicen unos. Las medidas austeras impuestas en dos rescates anteriores por los socios del euro y los acreedores, opinan otros.

En este momento, pende de un hilo la firma de un acuerdo de rescate a Grecia, así como su permanencia en el Euro. Ningún experto o líder augura el desenlace de la saga griega, pues lo cierto es que Alexis Tsypras es una caja de sorpresas; la última que recibimos es que su gobierno cede a todas aquella demandas austeras que ocasionaron su rechazo al primer acuerdo y propiciaron la convocatoria de un referéndum.

¿Referéndum para qué o mejor dicho, para quién?

El desangre económico de Grecia, así como el desespero de los jubilados y ciudadanos sin fondos ni garantías se viene eterno a pesar de que la grave situación humanitaria dictamina que no hay tiempo que perder para llegar a un acuerdo. Curiosamente, tras el referéndum, aquel desgaste se siente vano, pues el gobierno de Tsypras cede en relación a varias líneas rojas de la propuesta que el pueblo griego rechazó en Referéndum. Ejemplos claros de concesiones son: la reforma de pensiones, el aumento del IVA y la solicitud de un rescate en toda regla con supervisiones rutinarias de los socios del euro. ¿Entonces, Referéndum para qué o mejor dicho, para quién?

Referéndum para Tsypras no para Grecia

¿Por qué Tsypras lleva a Grecia al borde del abismo por rechazar una propuesta de rescate para luego aceptar condiciones que, con su influencia, rechazó más del 60% del país en relación a ese acuerdo? Simple, el referéndum se convocó en beneficio de Tsypras no de Grecia. Aunque Tsypras se pinte defensor de los derechos ciudadanos y contrario a la austeridad, sus intereses partidistas se anteponen a las necesidades del pueblo.

Se antepone la necesidad de tranquilizar las críticas del ala más radical de Syriza, que se oponía férreamente al austero acuerdo negociado con los socios del Euro. Se antepone el interés de acallar las críticas de los partidos de derecha en el entorno local. Y, finalmente, se antepone la necesidad de apoyarse en el voto para no perder el voto. El pueblo griego debe sentir que Tsypras actúa acorde a la voluntad del pueblo. Así, quizá se pase por alto la firma de un pacto austero a manos de un gobierno de izquierda radical que, para no agachar la cabeza y admitir que no todas sus líneas rojas son negociables, prefirió poner a su pueblo de rodillas y ocultarlo. Esa, es una maniobra cuyo calibre populista desmentiremos y confirmaremos a partir del domingo.