Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Carta de Gustavo Tovar, ante la incautación de su casa

Gustavo Tovar Arroyo
Caracas, Venezuela

Ante una nueva escalada represiva del régimen chavista, en la tarde de ayer y en la madrugada de hoy, se me ha notificado que mi residencia en Caracas, la célebre Qta. Michoacán −templo de sueños y de ideales− fue invadida por maleantes y me ha sido confiscada por la dictadura.

Gustavo Tovar Arroyo
Caracas, Venezuela


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Ante una nueva escalada represiva del régimen chavista, en la tarde de ayer y en la madrugada de hoy, se me ha notificado que mi residencia en Caracas, la célebre Qta. Michoacán −templo de sueños y de ideales− fue invadida por maleantes y me ha sido confiscada por la dictadura.

Han asesinado, encarcelado y torturado a mis amigos, ¿qué es frente a ese dolor incurable el hecho de que el jefe del cartel de los soles Diosdado Cabello y sus sicarios Gustavo González López y Katherine Haringhton me roben la casa?

La verdad, no es nada.

Que personajes siniestros como Cabello, González López y Haringhton (los dos últimos señalados y sancionados internacionalmente como peligrosos violadores de los derechos humanos), me persigan, incauten bienes o acusen, me enaltece y llena de orgullo.

Ser señalado por ese régimen asesino, devastador y ruin que es el chavismo como “desestabilizador o enemigo” es la más honrosa insignia que le pueden colocar a mi espíritu. La historia, Venezuela y Latinoamérica, pero sobre todo mis hijos, sabrán que arrostré con entereza ese yugo inhumano que es una dictadura.

Formo parte de un glorioso y bravo pueblo que cada vez que el despotismo ha levantado su voz contra él ha gritado con brío: ¡muera la opresión! Humilde pero conscientemente yo lo hago también con virtud y mucho honor.

Es imposible que un régimen dictatorial pueda confiscar los sueños e ideales de su pueblo. Ellos nos golpearán como quien golpea al agua, hasta que se les canse el brazo. Nos morderán como quien muerde el aire, hasta que se desvanezcan sus colmillos. Nuestra lucha es espiritual y al espíritu ni se le golpea ni se le muerde, el espíritu siempre resiste, se impone y prevalece.

Nosotros seguiremos, nuestro destino es la libertad y mientras nuestro aliento sea capaz de empañar una lámina de vidrio tendremos fuerza suficiente para luchar por la democracia y la libertad.

Mi casa, Michoacán, llamada así en honor a mi madre, hogar de mis hijos, santuario de jóvenes soñadores y del movimiento estudiantil, hostal bendito de la Virgen de Guadalupe, se convierte hoy en la primera casa “presa política” del chavismo. Su mito crece.

No tengo la más mínima duda de que venceremos, ya lo estamos haciendo. La dictadura chavista está desenmascarada y desnuda, raquítica ante los ojos del mundo, famélica ante la historia. Golpea al agua con demencia, muerde al aire con ineptitud.

Y nosotros seguimos, nuestra victoria histórica ya ha comenzado…