Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Curas políticos

Diego Ordóñez
Quito, Ecuador

En la calificación proferida por el secretario Mera contra el Arzobispo Arregui y la ratificación sabatina del presidente Correa que refirió despectivamente a los curas que opinan sobre política, nuevamente se advierte esa disonancia que raya en la hipocresía.

Diego Ordóñez
Quito, Ecuador


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En la calificación proferida por el secretario Mera contra el Arzobispo Arregui y la ratificación sabatina del presidente Correa que refirió despectivamente a los curas que opinan sobre política, nuevamente se advierte esa disonancia que raya en la hipocresía. Y aun cuando el devoto Patiño y el obispo Trávez se hayan fumado juntos la pipa de la paz, persiste el hecho como nueva muestra de las contradicciones de las que adolece la palabra presidencial; y queda sin desvanecer o sin disculpa la acusación de Correa en sentido que Arregui es vocero de un líder de la oposición.

Los integrantes de una sociedad, y lo son quienes visten sotana o ejercen pastoral de cualquier fe; cuando opinan sobre el ejercicio del poder y sobre sus límites, o reclaman participación, o declaman por la protección ambiental, o invocan la necesidad del respeto y tolerancia; o piden que la riqueza sea distribuida de cierta forma; o que rol le corresponde a la sociedad civil y al Estado; están haciendo política.

Si mal no recuerdo, sobre estos tópicos y otros que atañen a la vida en sociedad, se refirió el Papa Francisco. Y la troupé de propaganda no ahorro recurso para usar esas frases y comentarios políticos del Pontífice para ponerlos en asociación ideológica con el presidente Correa. Esa funcionalización mediática del Papa, poco criticada por la Jerarquía local, para rodear a la agresiva revolución con aire beatífico, olvidó de cuestionar la esencia política de los dichos papales, desde que arribó hasta que despegó.

Cuando la sociedad organizada a través de sus voceros expresa opiniones sobre lo que hace el Gobierno u otras funciones del Estado o funcionarios públicos, ejerce política. Ese es el rol conceptual de lo que se llama “sociedad civil”. Negarles o reducirles el derecho de expresar tesis que son políticas, es una forma de devaluar la calidad de la democracia.

Es sorprendente, no obstante que el Presidente debe respeto al espacio de opinión de cualquier ciudadano y en especial de aquellos que hablan por muchos; que la calificación de “políticas” a las opiniones de Arregui, provengan de quien durante la misma visita del Papa se dedicó a hacer apología de la Teología de la Liberación. No hay más profunda evidencia de rol político que esa línea de pensamiento de un sector de la llamada “iglesia de los pobres”. Pero no sólo eso, en la presentación de uno de los segmentos sabatinos se reproducen expresiones profundamente políticas del Arzobispo Oscar Romero a cuya beatificación asistió el presidente Correa en acto de apología al rol político de ese prelado en momentos en que desde el gobierno salvadoreño se reprimía con dureza una sublevación  guerrillera.

Con seguridad, si el Arzobispo Arregui habría deslegitimado a los opositores,  o habría alabado la apertura y la gran capacidad de diálogo del gobernante  (esto es sarcasmo) no sólo habrían sido exaltadas por el presidente sino que serían repetidas con insistencia en los eventos sabatinos. Es entonces verdadera la increpación que ha llevado a reclamar al Papa por lo que ha dicho Arregui? Los hechos muestran que la molestia del presidente no es porque sean expresiones políticas, sino porque lo critican. Al leer el reclamo de Correa contra las expresiones política de Arregui, el Papa se asombrará que no lo haya dirijido contra todo lo que el mismo dijo en su visita a Ecuador.