Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Ciclo Económico y Sistema Financiero Ecuatoriano

Manuel González Astudillo y Pedro Romero Alemán
Quito, Ecuador

El sistema financiero de Ecuador es peculiar debido a que la moneda en la cual está basado es el dólar de Estados Unidos desde el año 2000.

Manuel González Astudillo y Pedro Romero Alemán
Quito, Ecuador


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El sistema financiero de Ecuador es peculiar debido a que la moneda en la cual está basado es el dólar de Estados Unidos desde el año 2000. Previamente existía una moneda nacional como lo fue el Sucre, cuyo tipo de cambio pasó de 5 sucres por un dólar en 1927 cuando se fundó el Banco Central del Ecuador (BCE) a 25000 sucres en enero del 2000. Aquí vamos a tratar de la salud del sistema financiero ecuatoriano ante la coyuntura de desaceleración económica actualmente.

El desempeño de cualquier sistema financiero es el reflejo de la incertidumbre acerca de los prospectos del sector real de una economía. Si los agentes económicos anticipan menor certidumbre sobre los retornos de sus activos, debido, por ejemplo, a unas expectativas nada optimistas en el inmediato futuro debe preverse una desintermediación financiera. En otras palabras, las fluctuaciones económicas pueden determinar de manera endógena la liquidez y a su vez solvencia del sistema financiero.

El BCE ha publicado un estudio de los indicadores tanto adelantados como coincidentes del ciclo económico en Ecuador. Un indicador adelantado es una variable agregada que estadísticamente se correlaciona con la evolución del ciclo del PIB trimestral del país con uno o varios períodos por adelantado, mientras que un indicador coincidente es aquel basado en una variable correlacionada con las fluctuaciones del ciclo del PIB en el mismo periodo.

En el Gráfico 1 se observa la evolución del ciclo del PIB trimestral desde el primer trimestre de 1998 hasta el primer trimestre de 2015, así como la del ciclo de los depósitos a la vista en frecuencia mensual desde enero de 2008 hasta mayo de 2015. En este caso, el ciclo de los depósitos a la vista es un indicador adelantado del ciclo económico en Ecuador, por lo que su evolución puede ser un buen predictor de lo que ocurriría en el futuro inmediato en el sector real de la economía. Así, tenemos que estás dos variables tienen una correlación de 0.791, con un promedio de adelanto de 0.6 meses y un punto donde se alcanza la correlación máxima de dos meses de adelante.

El ciclo de los depósitos a la vista ha ganado prominencia como indicador adelantado del ciclo del PIB en los últimos 6 años, como se puede ver en el gráfico. Lo preocupante es que según este indicador, en el primer semestre del 2015 la caída de los depósitos a la vista, de casi $2000 millones en tal periodo, está bien por debajo de aquellos periodos previos, y el PIB ya ha empezado su desaceleración con un crecimiento interanual real de sólo el 3 por ciento el primer trimestre de este año el más bajo en los últimos años.

Gráfico 1

Gráfico 2

De la mano de la reducción de los depósitos ha ocurrido la reducción de la oferta de préstamos al sector productivo y de consumo de parte de los bancos. La tasa de variación anual se ha reducido a cerca de un 5 por ciento cuando venía creciendo a tasas superiores al 10 por ciento, tal como sucedía con el crecimiento de los depósitos.

Por otro lado, la evolución del índice de morosidad del sistema bancario ecuatoriano se ha incrementado en los últimos meses, por encima del 6 por ciento. Es otro reflejo de una desaceleración de la economía que, aunque no implique una crisis financiera inmediata, debe ser tomada como alerta de lo que podría pasar si la economía sigue por un camino recesivo. Los efectos de una mayor probabilidad de préstamos impagos es que los bancos verán afectado sus activos, comprometiendo de tal manera su capacidad de hacer frente a retiros masivos.

El problema de fondo ante la reducción continua de los depósitos es que el multiplicador bancario entra en reversa y por cada dólar retirado del sistema realmente los bancos dejan de ofertar crédito en una relación inversamente proporcional a su coeficiente de reservas. Por lo tanto, una reducción considerable en la oferta de crédito es sólo otra consecuencia de unas expectativas pesimistas y de la mayor incertidumbre prevista por los agentes económicos en Ecuador.

Esto se puede evidenciar en el Gráfico 2 a continuación. Los depósitos bancarios (la línea azul) han venido cayendo de forma casi constante mes a mes desde diciembre de 2014. De hecho, la tasa de crecimiento anual de los depósitos (la línea gris) es negativa por primera vez en agosto de este año, indicando que el nivel de depósitos a ese mes ya era inferior al del mismo mes del año anterior. Esa caída de los depósitos ha ido de la mano con que los bancos reduzcan la tasa de crecimiento del crédito (la línea amarilla), el que crecía tasas de entre 20% y 25% anual hasta el año 2012. Al mes de agosto de 2015, después de haber empezado a decrecer desde abril, el crédito bancario  a los particulares (la línea naranja) está creciendo a una tasa anual de alrededor del 5%, y viene observando una tendencia que hace prever que podría empezar a decrecer en términos anuales en el futuro próximo.