Ecuador. Lunes 27 de Marzo de 2017
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2015

Juan Carlos Díaz Granados
Guayaquil, Ecuador

Lo que más me impactó el 2015 fue la foto de Aylan Kurdi.

El niño kurdo de tres años que apareció muerto en una playa de Turquía. Mi hija menor tiene cinco años. Esa imagen genera un pensamiento en los que somos padres: “pudo haber sido mi hijo”. También fallecieron su madre y su hermano de cinco años. Solamente sobrevivió el padre, que intentaba alejar a su familia de la guerra islámica. Buscaba la paz.

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El egoísmo mató a estas personas. El de los gobernantes sirios y del mundo con sus fronteras. Es incorrecto que la doctrina prime sobre la realidad, el ser humano y la libertad. No podemos permitir que nos dividan. Que nos adoctrinen y demos por sentado que los musulmanes son nuestros enemigos y viceversa. Son injustos los bombardeos sobre el territorio sirio, así como los actos terroristas cometidos por ISIS o cualquier otro grupo radical. La foto de Alan es un ejemplo sobre las víctimas inocentes que este comportamiento cobra. Demuestra lo inhumanos que nos hemos vuelto los seres humanos.

¿Cómo podemos dejar de ayudar? ¿En qué nos hemos convertido?

También vi otro vídeo: el de una niña con asma, rodeada de polvo, después de un ataque ruso en Siria. Su padre la abrazaba impotente mientras estaba sentado en una acera. La niña murió sin que su progenitor pueda hacer nada. Solamente estrecharla junto a su pecho, mientras su abuelo los consolaba.

Observo a mi hija dormir. En una época que recordamos el amor por el prójimo. Agradezco el no tener que vivir ninguna de las situaciones descritas, pero me preocupa que el gobierno no entienda que el principal anhelo de las personas es una economía saludable en libertad. Algo que el guayaquileño José Joaquín de Olmedo venía alegando ante las Cortes de Cádiz desde 1812 para abolir las mitas: ¨¿Hasta cuándo no entenderemos que solo sin reglamentos, sin trabas, sin privilegios particulares pueden prosperar la industria, la agricultura y todo lo que es comercial, abandonando todo el cuidado de su fomento al interés de los propietarios?¨

Nuestro país tiene sus propias tragedias opacadas por la propaganda oficial. Podremos ayudar cuando decidamos remar en la misma dirección. Es mi deseo que Dios ilumine a nuestros mandantes para que tomen las medidas correctivas necesarias para lograr el buen vivir. Lejos del dogmatismos que han logrado el encarecimiento de los productos y la disminución del comercio en perjuicio de la población. De nuestros gobernantes depende nuestra alegría o malestar. De mí depende enviarle las mejores energías posibles.

Rezaré por un excelente 2016. ¡Felices fiestas!