Ecuador. Lunes 24 de Julio de 2017
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La unidad por la unidad, Vol. 2

Fabián Pozo
Cuenca, Ecuador

Tras meses en las sombras, se reunió en Cuenca la llamada “Unidad” opositora, encabezada por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, y el prefecto del Azuay, Paul Carrasco.

Esta vez no estuvo Mauricio Rodas, alcalde de Quito. Presentaron dos anuncios: la suscripción de un documento de “convergencia legislativa”, y el apoyo de Ramiro González, de AVANZA. Sin embargo, este segundo tema ha opacado mediáticamente al primero, siendo generalizado el rechazo en redes sociales a este nuevo aliado.


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Ya hace un año expuse mis dudas sobre esta Unidad con profundas diferencias ideológicas, y este nuevo anuncio no hace más que confirmarlas. La Unidad se ha pegado un tiro en el pié, por no decir que se ha hecho un honroso “harakiri”.

Hace un año planteé  que 1) la Unidad, al prescindir del contenido ideológico, carecía de una propuesta coherente de país que ofrecer a los votantes; 2) el liderazgo regional de sus integrantes no lograría permear fuera de sus respectivos feudos; 3) los votos ya no se endosan como antes, por lo que incluso los partidarios de uno u otro líder, pueden dejar de seguirlo por no gustarle sus nuevos aliados. La reacción a la reunión de Cuenca refuerza estas críticas.

De la lectura de los comentarios y reacciones a la incorporación de González –sin que existan mediciones aún- se ve que la Unidad aniquiló mucho de su “valor agregado” y elementos que la podían diferenciar de otras alternativas opositoras. Posibles consecuencias de esta incorporación son:

1, Los votantes anti correístas más radicales, que seguirían a Nebot por ser aparentemente más carismático y “bravucón” que Lasso, podrían optar por Lasso para no apoyar a un exgobiernista como González.

2. Los seguidores de González (muchos exgobiernistas, ex ID, y de tendencia socialdemócrata) podrían optar por Correa -o por un candidato de Izquierda radical- para no apoyar a “la partidocracia” representada por Nebot. No olvidemos que muchos ex ID combatieron la candidatura de Nebot en 1996, al punto de apoyar a Bucaram.

3. La incorporación de González refuerza y da discurso a la posición de Lasso de no sumarse a la Unidad. No resulta coherente pedirle que deponga su candidatura, menos aún con Avanza de por medio.

4. El acuerdo resta la imagen de “nueva” a la Unidad, porque los acuerdos de este tipo son asimilados a las prácticas de la “vieja partidocracia”.

5. Le da una “vía de escape” a Rodas, a quien sumarse a la Unidad no le habría favorecido mucho, porque contradecía sus principales elementos diferenciadores: ser joven y sin pasado político. Rodas podría ahora argumentar que el no conocía de esta incorporación de último minuto, y separarse.

Además de esto, la llamada Convergencia legislativa que propone la Unidad no hace más que reiterar propuestas que Lasso ha venido posicionando como suyas hace más de un año, lo que favorecería a Lasso, dado que están públicamente asociadas con él por un amplio sector de votantes. Así por ejemplo, constan en el documento de Cuenca: 1) promover alianzas público privadas para la prestación de servicios públicos, 2) fortalecer la dolarización, 3) que el IESS deje de ser caja chica del Estado, 3)Derogar las enmiendas constitucionales, 4) derogar la Ley de Comunicación, 5) Promover la libertad de emprendimiento. 6) Devolver a los jóvenes el derecho de elegir qué estudiar en la Universidad. Todas estas propuestas que las ha impulsado Lasso con amplia presencia mediática y territorial.

La reunión de Cuenca ha terminado de mostrar que La Unidad buscará desde sus feudos locales obtener asambleístas –incluso cada uno por su lado- sin que sea su prioridad una candidatura presidencial Sin embargo, no existe garantía alguna de que en caso de resultar electos, permanezcan unidos en el poder, como ya le ocurrió a Pachakutik cuando se aliaron con Lucio para llegar al gobierno. Su objetivo podría ser negociar con Lasso, por esto su reticencia hacia él hasta ahora.

Finalmente, reitero lo que dije hace un año, una Unidad “por la Unidad”, es anhelada por los ciudadanos vinculados a la política pero de difícil calado en la mayoría de ciudadanos que ven la política de lejos y con poco interés. Son pocos los que siguen la política como si fuese telenovela. Para los que no lo hacen, estos acuerdos entre políticos tan distintos, antes enemigos, hoy amigos, mañana quizá enemigos nuevamente, pueden ser vistos por el ciudadano común como oscuros amarres politiqueros (aunque no lo sean). En política, percepción es realidad, y la reunión de ayer se percibió para muchos como un remake 2.0 del “pacto de la regalada gana”.