Ecuador. Miércoles 29 de Marzo de 2017
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Flexibilidad laboral

Juan Carlos Díaz Granados
Guayaquil, Ecuador

El sector productivo solicita flexibilidad laboral.

La intención es crear nuevas fuentes de empleos que contrarresten su disminución desde la promulgación de la Constitución vigente en el año 2008. En ese entonces, la Asamblea Constituyente decidió prohibir la intermediación laboral, la tercerización de las actividades propias de la persona empleadora y la contratación por horas.

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La justificación fue que algunas intermediadoras y tercerizadoras no cumplían con las normas laborales. Si eso era así ¿por qué el Ministerio de Trabajo no sancionó a las empresas transgresoras que estaban dentro de su ámbito de control? Eran una minoría, pero se sacrificaron los puestos de trabajo de muchas personas. El sector privado hubiera apoyado la aplicación de la Ley para castigar a aquellos negocios infractores que competían deslealmente.

Desde la última Asamblea Constituyente no ha existido una reforma laboral que haya creado nuevos empleos, sino lo contrario. A pesar de ser uno de los países que tiene las regulaciones laborales más restrictivas del mundo, continúa creciendo el desempleo formal.

La estabilidad laboral se logra cuando los trabajadores cumplimos nuestras funciones y excedemos lo que se espera de nosotros. Ningún administrador diligente invierte tiempo y dinero en seleccionar y entrenar personal para después despedirlo. Es lo opuesto. Las empresas cuidan a sus talentos. No quieren que la competencia se los lleve, pero hemos llegado a una situación atípica en la que se tiene que dejar ir a los mejores trabajadores, porque no alcanza la sábana para pagar el rol, como consecuencia de que el Estado no solamente no facilitó la productividad en los últimos nueve años de bonanza petrolera, sino que se dedicó a castigarla con inseguridad jurídica, normativa excesiva, restricciones al libre comercio, inflexibilidad laboral, límites a las brechas remunerativas y mayor presión fiscal; alejando a la inversión local y extranjera.

La intermediación, la tercerización y el trabajo por horas, son modalidades apoyadas por la Organización Internacional del Trabajo. ¿Por qué? Porque crean nuevos empleos. Ese tipo de modalidades flexibilizan la relación laboral. Logran que los inversionistas piensen menos al momento de contratar a alguien y permite ofrecer opciones a los desempleados. Es bueno para todos.

Contratos a prueba de tres meses, restricciones laborales para impedir el libre acuerdo entre las partes y convenios de trabajo con plazos indefinidos, suenan a matrimonios con noviazgo de tres meses que tienen pocas probabilidades de sobrevivir en el tiempo. Las naciones con leyes laborales más flexibles son las que menos desempleo padecen. Reformemos la Constitución y tracemos un futuro de prosperidad.