Ecuador. Viernes 26 de Mayo de 2017
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La unidad

Edgar Molina Montalvo
Quito, Ecuador

Sí, la unidad opositora se viene.

Debe  asentarse  en principios  de cara a la ciudadanía, no en componendas partidarias. La unidad se maceró en la sociedad ecuatoriana durante una década de dispendio de los recursos y ultraje de  valores;  surgirá con la oportunidad y las reivindicaciones que  se imponen y se encarnará  por último en personas de temple, hombres y mujeres, que la representen. Los escollos son lógicos. Hay que  mirar antecedentes, filtrarla de audacias tituladas  “partido político” para tapar  atrocidades, como el  denominado Call Center que habría sacrificado  centenares sino miles de vidas en la sistemática y onerosa desatención médica del IESS, amén del festín impúdico de los recursos del Seguro Social.  Etnocidio en la selva; terrorismo de estado en las ciudades, la juventud como cabeza de turco.

Restablecido el derecho deberá concretarse responsabilidades. Sin el lastre demagógico y oportunista se consolidará la unidad. Se afinará el perfil ideológico aglutinador en la perspectiva de los derechos humanos; una vasta mirada de nuestra realidad y los desafíos urgentes; reformas necesarias que la experiencia impone y la prudencia exige; una conducta de trabajo  como recomendaba Goethe: “sin prisa pero sin descanso”, inclusiva de todas las vertientes  que configuran el espectro social y geográfico nacional y  el ensamblaje  universal ineludible en el tiempo que vivimos.

América Latina no como el colosal espacio dominado por un sindicato de sátrapas, sino en  la solidaridad reinventada, sin linderos sectarios,  fortalecida en el dominio del conocimiento, para la salvaguarda y utilización de los recursos naturales al servicio del hombre americano. Nadie puede abrogarse la última palabra en una amplia plataforma de compromisos básicos sobre cómo enfrentar la realidad.

Las organizaciones  habilitadas o en proceso, ya están obligadas a llenar de contenido sus propuestas, entre ellas la parlamentaria. Hay que sepultar la algarabía que  produjo el discurso escatológico (que los pobres coman pan y  los ricos coman mierda) como programa de un legislativo que exhibe las más bajas tasas de formación académica en el mundo. Esto en las categorías de forma. En cuanto al fondo,  con  los requisitos de la sanidad política no se pude transigir. Adelante la nueva generación opositora unida por la libertad, la  dignidad y el progreso del  pueblo ecuatoriano.