Ecuador. Miércoles 18 de enero de 2017
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El vuelo del cóndor

Hernán Pérez Loose
Guayaquil, Ecuador

En días pasados, uno de los admiradores del foro de los atracadores de Sao Paulo, que se jacta además de tener una mente lúcida, declaró que para América Latina sería bendición si el próximo presidente de los Estados Unidos fuera Donald Trump.

Según este personaje de mente lúcida, la presencia de Trump en la Casa Blanca provocaría que toda la región se uniera en un gran bloque en contra de los Estados Unidos. Es decir, a su juicio, a la región lo que le conviene es revivir los años de conflicto con dicho país, y para ello lo mejor sería que perdiera el Partido Demócrata las próximas elecciones presidenciales. Con posiciones como esta, es fácil entender ese degradante estereotipo en el que se tiene a algunos líderes latinoamericanos en el concierto mundial.

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Pero como si la anterior fuese poco, desde hace unos días a estos personajes se les ha ocurrido sostener que los ríos de pus que están saltando en Brasil, Argentina, Bolivia y Venezuela, por los casos de corrupción en que se están ahogando muchos de sus socios, son el resultado de un plan orquestado por la CIA para desprestigiarlos.

Según esta teoría, las coimas de Petrobras y Odebrecht; las mensualidades ilegales que recibían los diputados brasileños en las lavadoras de autos; el asombroso incremento patrimonial de la sociedad conyugal de los Kirchner; el contrato por millones de dólares entre Aerolíneas Argentinas y el hotel de Cristina; las causas penales a las que deberá ella concurrir; el vergonzoso video en el que cercanos colaboradores de la exmandataria cuentan fajos de dólares en el edificio donde ella tiene su apartamento; los contratos de la amante de Evo Morales; todo ello (y mucho más) resulta que ha sido un gran invento fraguado en los corredores del Pentágono, tal como seguramente lo son los sobreprecios de las hidroeléctricas, la compra de El Aromo, el asesinato de un general, los contratos petroleros, la banda de nuevos ricos, y todo lo que saldrá luego a la luz.

Cómo estarán de nerviosos estos líderes por el hastío de sus pueblos, y el destape de sus vicios, que Evo ha propuesto una reunión urgente de Unasur para pedir solidaridad. Hasta cierto punto es comprensible. Después de todo en los patios de dicha organización se encuentra una estatua de Néstor Kirchner, que fue uno de los campeones de la corrupción latinoamericana.

El cambio de época del que tanto se nos habló consistió entonces en convertir a estas naciones en la imagen de las dictaduras de derecha de los años 70 o en las bananas republic de los Somozas y Trujillos de los años 40. Tan aturdidos están que no alcanzan a entender ciertos cambios que están sucediendo. Mientras Obama viaja a Cuba, Washington ordena desclasificar los documentos del golpe en Argentina, acá estos señores nos vienen a hablar de que hay un nuevo Plan Cóndor para meterlos presos. Por favor, dejen al cóndor que vuele en paz, respeten la democracia y respondan por sus abusos. (O)

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