Ecuador. Viernes 20 de enero de 2017
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¿Una tercera guerra?

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Hace pocos días terminé de leer el libro de Oriana Fallaci “La Rabia y el Orgullo (Editorial El Ateneo, 2001).

;aríasol Pons

En su libro, entre otras muchísimas cosas, la autora sostiene que estamos en una tercera guerra mundial. No lo dice ahora, ella murió en el 2006, el libro lo escribió por ocasión del atentado terrorista de las torres gemelas de Nueva York, transmite mucha ira como bien lo indica su título e insistentemente sostiene que los musulmanes yihadistas tienen como misión acabar con la forma de vida de Europa occidental y de Estados Unidos. ¿Llevándose quizás por ósmosis al resto?

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Mientras leía el libro me impactó su odio hacia migrantes y refugiados en Europa que atacan con frases como “yo conozco mis derechos”, ciertamente su trayectoria como periodista le da mucho peso a los argumentos de su análisis pero como humanidad no pude evitar rechazar la violencia que no “parece” contribuir a soluciones pacíficas. Justamente de esta aparente ingenuidad y pacifismo se queja Oriana Fallaci en el texto citado, sostiene que hay que decir las cosas como son, sin ser políticamente correctos y que Europa no debe ser tan abierta a refugiados porque amenazan su propia existencia.

Al día siguiente de cerrar el libro ocurrieron las explosiones terroristas en Bruselas y comprendí que el problema de la humanidad no es sólo la mala memoria o que al ser tan políticamente correctos terminamos por convertirnos en híbridos sin conceptos claros sino también que la industria del miedo continuará aquejándonos como especie hasta el fin de los días. Arturo Perez-Reverte sostiene también que el mundo se encuentra en medio de una guerra que insistimos en no reconocer. En días pasados el presidente Hollande manifestó que Francia está en guerra, Estados Unidos se encuentra en su “war on terror” hace ya quince años mientras Angela Merkel se niega a utilizar la palabra guerra para definir la situación. Pareciera que la respuesta a la pregunta resulta discrecional, al menos por ahora. Estamos viendo que las nuevas olas de refugiados serán devueltos a Turquía según el nuevo pacto europeo y cualquiera dijera: ¿con razón no? No me atrevo a decir si es con razón o no. Sin embargo, no olvidemos que hay una guerra sangrienta en medio oriente y los hechos de París del año pasado o los de esta semana en Bélgica son un recordatorio de su vulnerabilidad y nos muestra que todas las guerras matan inocentes en ambos lados.

La historia de la humanidad evidencia que pasamos por ciclos, la pugna eterna por dominar a otros no es novedad y mas bien marca constantemente la historia documentada de nuestro paso por este planeta. Yo no veo sentido a tanta destrucción, parece evidente que las políticas actuales no son suficientes y es en momentos como estos donde las sociedades toman rumbos fundamentales en la dirección de sus normas afectando profundamente a sus miembros y re-diseñando el mundo. Por ejemplo, hace quince años, el Patriot Act de Estados Unidos cambió un sin fin de prerrogativas y eso es sólo historia reciente. Estemos atentos pues al rumbo que vamos tomando. El universo es sistémico y queramos o no lo que pasa a X afecta a Y.

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