Ecuador. Martes 17 de enero de 2017
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Las reformas que sí necesitamos

Héctor Yépez Martínez
Guayaquil, Ecuador

Todos, menos el Presidente, sabemos que estamos en crisis.

Ante ella, la respuesta política de Alianza País son paquetazos, cortinas de humo y más impuestos. Sin embargo, la solución real implica reducir el gasto público innecesario, mejorar la eficiencia de la inversión social e incentivar al sector privado para generar más empleo.

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Pero aquí hay dos crisis. Una es la crisis fiscal del Gobierno que, luego de la mayor bonanza petrolera de la historia, hoy raspa la olla contra todo el mundo porque no alcanza ni a pagar las cuentas del mes. Otra es la crisis de empleo de los ciudadanos, que hemos perdido 85 mil puestos de trabajo solo en 2015, según cifras oficiales, y que afecta con más gravedad a los jóvenes.

La salida política del correísmo es amortiguar la crisis del fisco agravando la crisis de los ciudadanos. En esa dirección va el anuncio de subir impuestos a bebidas, cigarrillos, telefonía y otros rubros en plena recesión. Las prioridades de Alianza País son claras: los asambleístas pretenden meter mano al bolsillo chiro de la gente para engordar el bolsillo roto del Gobierno, donde la plata entra y sale por las mismas, porque el régimen se niega a coser ese enorme agujero en su pantalón llamado excesivo gasto público.

Sin embargo, lo que necesitamos no son más impuestos, sino más empleos. Y para ello hay reformas que, de inmediato, podría aprobar la Asamblea Nacional si le interesara, ante todo, mejorar la calidad de vida de los ecuatorianos.

Propongo algunas ideas:

UNO. Adaptar la ley laboral al mundo real del agro, actividad que ya mantiene la dolarización por encima del petróleo. En el campo, el agricultor no tiene horario de oficina: sale a los cultivos de madrugada y trabaja los sábados como día normal. Se requiere, por tanto, un contrato laboral especial, a fin de superar una legislación desconectada de la realidad rural que hoy arroja a 2 de cada 3 ciudadanos en dicho sector al desempleo o, en su mayoría, al empleo inadecuado e informal.

DOS. Eliminar el anticipo del impuesto a la renta, que es un tributo a ganancias ¡que aún no existen! No se trata de cuánto impuesto se paga, sino de que hoy se grava una renta imaginaria y hay que pagar el anticipo incluso si el empresario sale a pérdida. Si ahora nos urge activar el sector privado para generar empleo, es vital eliminar este anticipo y así inyectar liquidez a las empresas, con lo cual se evita mayores despidos, cobrando, eso sí, todo el impuesto a la renta una vez causado al final del año.

TRES. Ya que un dólar fuerte perjudica la competitividad de nuestras exportaciones, hay que aprovechar esa misma moneda dura para comprar insumos que permitan producir más barato y así competir en el mercado internacional. Para ello hay que eliminar las salvaguardias, si no en general, al menos a todo bien que se utilice en cadenas de producción, que deberían pagar arancel cero o muy bajo. Si somos más competitivos en el mundo, vendemos más. Y si vendemos más, hay más empleo.

CUATRO. Necesitamos contratar por horas y a plazo, garantizado estabilidad y seguridad social. Hace unas semanas escuché al Presidente decir en radio que no sabía que habían desaparecido tales modalidades, cuando las eliminaron él mismo y sus asambleístas. Eso es mortal para sectores como el turismo y la construcción, donde se requiere contratar o bien por cierto plazo —cuando hay obra o en temporada alta de playa—, o bien por cierto horario, como un negocio de venta de encebollado que solo abre en la mañana. De nuevo, no se trata de acomodar la ley laboral a una ideología, sino de conectarla a la realidad cotidiana de la mayoría de ecuatorianos que no tienen empleo adecuado.

QUINTO. Hace poco, sin fenómeno de El Niño, se desbordaron más de diez ríos en la cuenca del río Guayas, la mayor zona agrícola del Ecuador donde vivimos 4 de cada 10 ecuatorianos y que hoy sostiene las exportaciones, de las cuales dependen la dolarización y el empleo. Por ello propongo que, por ley, las ocho provincias de la cuenca del Guayas se unan en una sola mancomunidad para dragar todos sus ríos, a fin de prevenir inundaciones y proteger el actual sostén de la economía nacional.

De seguro hay más y mejores propuestas. Pues bien: mientras nos quieren distraer con las travesuras de Pame o guerras en Twitter, lo urgente es que todos debatamos ideas, como las expuestas, para juntos superar la crisis, reactivar el empleo y sacar adelante al Ecuador.

Héctor Yépez está en Twitter como @hectoryepezm

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