Ecuador. Viernes 20 de enero de 2017
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Tres mujeres: también son familia

Cristina Villagómez
Quito, Ecuador

Desde hace algunas semanas en el Ecuador se volvió aún más público el caso de Satya, hija de dos mujeres, dos lesbianas.

Cristina Villagómez
Quito, Ecuador

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Desde hace algunas semanas en el Ecuador se volvió aún más público el caso de Satya, hija de dos mujeres, dos lesbianas.  Antes de que cierre este artículo por la posible incompatibilidad que el tema le presente a sus convicciones, le invito a cuestionar un paradigma: la familia tradicional.

En una entrevista para la agencia EFE, el Presidente de la República del Ecuador se refirió a la familia indicando que familia es la tradicional, es decir padre, madre e hijos. Definitivamente en el Ecuador y en muchos lugares del mundo, cuando pensamos en familia imaginamos a un hombre y una mujer, que han contraído matrimonio, ambos son complementados por niños, que han sido concebido mediante relaciones sexuales post-matrimoniales , y tal vez una mascota.  Tal vez, si usted lee esto y es hijo de padres divorciados, una madre o padre soltero, adoptado, huérfano o simplemente su realidad no pertenece a esta concepción tradicional se sienta incómodo, discriminado, excluido. Pero, le quiero decir algo, que su familia no parezca recién salida de una propaganda de vacaciones familiares en Orlando, no implica que usted no tiene familia, ni que su familia es menos legítima.

Los seres humanos somos diferentes los unos de los otros.  Tomamos decisiones de forma distinta, soportamos niveles diversos de dolor, no reaccionamos igual ante las mismas situaciones. Este hecho, si bien no evita que se puedan observar patrones en nuestra especie, definitivamente deriva en que muchos paradigmas no se sigan al pie de la letra. Es por ello que a medida en que el tiempo avanza, muchas de las definiciones que dábamos como ciertas sufren alteraciones  o simplemente dejan de serlo. Cuando era pequeña recuerdo que me decían que tomar leche de vaca me haría crecer con huesos fuertes, que mis padres estarían juntos siempre, que el Ratón Pérez era real, que mi vida comenzaría cuando tenga hijos. Hoy sé que tomar leche de vaca hace daño, que mis padres son divorciados, que era mi papá quién dejaba golosinas bajo mi almohada a cambio de mis dientes, que mi vida comenzó cuando nací. Tantas cosas han cambiado,  la vida parece que no quiere dejar de sorprendernos. Ahora un nuevo paradigma postula una modificación.

¿Qué es familia? Pienso que ese comercial donde se ve a una familia de cuatro integrantes –un padre y madre enamorados y dos hijos, una varón y una niña- refleja simplemente una idea que es fácil de vender. La realidad es muchísimo más diversa. La familia es una institución cambiante, con escenarios que representan diferentes situaciones.

Hace algunos años, las familias constituidas por padres divorciados, madres solteras, abuelos como cabezas de familia, entre otros, eran mal vistas.  Mal vistas.  Y es que al parecer, este núcleo al que llamamos familia está sujeto al escrutinio social y al “qué dirán”. Parece que la felicidad y el amor de un grupo de personas que se identifican como familia pierde legitimidad cuando se les somete a juicios encabezados por nuestros prejuicios.  Nos encontramos ante una nueva encrucijada: familias donde las madres de una niña son del mismo sexo. Otro tipo de familia que está mal vista.

Ahora bien, sobre el caso de Satya y sus dos madres he escuchado de todo un poco. El Ecuador no está listo porque la sociedad no acepta este tipo de familias, Satya se verá gravemente influenciada por la preferencia sexual de sus madres y sufrirá abusos por parte de sus compañeritos en el colegio, será discriminada por todos y se aislará, o simplemente esto es una aberración. Mis respuestas a este tipo de comentarios han sido principalmente las siguientes. La sociedad está integrada por individuos, individuos que dicen que la sociedad no está preparada. Pero, son individuos los que dicen que la sociedad no está lista y parece que estarían tratando de insinuar que un colectivo es el responsable de ‘no estar listo’.  La realidad, si somos honestos, es que los individuos pueden no creerse listos. Es un acto de responsabilidad decir ‘yo no estoy listo’. Si partimos desde abandonar la culpabilidad de la sociedad, entonces podemos decir que hay individuos que no están listos, individuos que están olvidando que listos o no, en el Ecuador ya existen este tipo de familias y nadie hablaba de ellas, al menos no hasta hace unas semanas. La aceptación de la sociedad no alteró la existencia de este tipo de familias, solo dificulta su día a día.

A diferencia de lo que muchos creen, la preferencia sexual de las personas no se contagia.  Dudo mucho de que si un heterosexual frecuenta a sus amigos homosexuales eventualmente se contagiará de homosexualidad. La preferencia sexual de una pareja no se pasa a su descendencia. Si fuese así, todos los hogares heterosexuales tuvieran la absoluta seguridad de que sus hijos serán también heterosexuales, y no, no funciona así.

Existe la posibilidad de que los compañeritos de escuela o de colegio de un hijo de padres homosexuales abusen, acosen y sostengan prácticas que constituyen bullying en su contra.  Sinceramente la solución a este problema no es exterminar a los hijos de padres homosexuales, sino educar a los compañeritos de estos niños para que no sean abusivos o bullies  con todos.  Este es un clásico escenario donde tratamos de proteger al abusivo transfiriendo la culpa a la víctima. El niño que acosa y molesta a sus compañeros es quién actúa de forma incorrecta, no quién recibe sus abusos.

El que una niña sea discriminada y aislada por como está constituida su familia depende de nosotros. Podemos evitar este desenlace, ya que al parecer es algo que le preocupa a muchas personas. ¿Cómo? Pues simple, dejando de discriminarla y dejando de aislarla.

Lo que los humanos consideramos aberraciones varía en el tiempo y depende del lugar. Aberración fueron los trajes de baño de dos piezas diseñados para mujeres (bikini), también lo fueron las personas negras que se sentaban junto a personas blancas, incluso hipótesis –que ahora son verdades- como que el Sol no gira entorno a la Tierra.  Por lo tanto, extiendo la invitación a que usted también se cuestione ¿por qué esto es una aberración? Tal vez, después de hacerse esa pregunta se encuentre sin respuesta.

Con estas contestaciones, mis palabras y mi forma de pensar no pretendo lavar cerebros, sino activar conciencias. No es mi intención que la familia de propaganda desaparezca, únicamente quiero que cuestionemos paradigmas. Las familias que no son de propaganda no desaparecen por nuestro escrutinio, ni por nuestros prejuicios o nuestros estigmas. El que las familias donde hay padres homosexuales sean mal vistas no las desaparece, únicamente, como dije antes, dificulta su diario vivir.  Apelo a su conciencia, no espero que de buenas a primeras se sienta cómodo con las familias diversas pero sí anhelo a que note que su realidad no es la única que existe y que los juicios de valor sumados al imperio de la falta de empatía pueden destruir una vida feliz.  Vivir en una sociedad que se escandaliza más por la ruptura de un paradigma que por niños en orfanatos es nuestra responsabilidad. Dejemos de creernos dueños de la verdad, no lo somos. Dos madres y una hija #tambiénsonfamilia.

 

 

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