Ecuador. Jueves 30 de Marzo de 2017
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¿Qué mismo eran las sabatinas? (o el descubrimiento tardío del agua tibia)

Víctor Cabezas
Quito, Ecuador

El trágico terremoto que sufrió nuestro país hace pocas semanas ha develado y confirmado una serie de incongruencias, falacias y premoniciones.

Entre ellas y, quizás pecando de inadvertida, se ha develado cuál era el sentido verdadero de los Enlaces Ciudadanos, en particular del segmento la “libertad de expresión ya es de todos”.

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Después de la devastadora crisis que vivimos sólo hay dos conclusiones respecto a este segmento sabatino: o era completamente innecesario o era una maquina demoledora de personas, utilizada para el revanchismo político y la inyección de rencor y sentimientos afines en los espectadores.

Consciente de que algunos lectores dirán que pretendo descubrir el agua tibia, el tema es que ciertos ecuatorianos creíamos, al menos en principio, en el objetivo, al menos teórico, de los Enlaces Ciudadanos como un espacio para que el poder público contraste sus cifras, argumentos y verdades con aquellas emitidas por los medios de comunicación privados. Algunos creíamos en que ese espacio podía generar la tan anhelada libertad de información, dotando a los ciudadanos de los argumentos de ambos lados para de ahí en adelante ir formando un criterio propio. Sí, nos equivocamos. Fuimos ilusos desde hace algún tiempo y lo devastador del terremoto nos sacudió hacia esa evidente falacia.

Después del desastre lo moral se agudiza. Algunos decían que no era tiempo para cuestiones políticas, que lo importante era ayudar (como si lo político fuera algo vano y abstracto, de lo que puede prescindir), decía que la moral se agudizaba y el Presidente en sus Enlaces Ciudadanos apareció solo, un tanto fúnebre, gacho y con un discurso parco. Y lo más importante: el segmento “la libertad de expresión ya es de todos” no salió al aire.

Se prescindió de el como si fuera algo que debía perecer ante el sufrimiento generado por el desastre, como si fuese algo malo, algo que denotaba una confrontación revanchista, no salió como no salieron los insultos. Quizás inconscientemente los productores estaban conscientes de que su contenido no podía ser consonante con lo que el país necesitaba (todo lo bueno: solidaridad, respeto, ayuda, optimismo, etc.).

La libertad de expresión ya es de todos confirmo con su ausencia lo que muchos ya sabían: es una herramienta aplanadora. ¿De qué otro modo podríamos explicar su ausencia? Pues si eran lo que pregonaban, un espacio para que los ciudadanos se informen de las falacias y deshonestidades de la prensa mercantilista ¿qué factor derivado del terremoto podría haber menguado ese tan loable y legítimo objetivo bien apegado a la moral y las buenas costumbres? Presiento que no tendremos ese segmento en un buen tiempo. Al menos hasta que el sofisma moral que ha generado el Gobierno concluya y regresen las oscuras golondrinas.