Ecuador. jueves 19 de octubre de 2017
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¿Hasta dónde llegará Lenín Moreno?

Cristina Villagómez
Quito, Ecuador

El 16 de febrero del 2016 Lenín Moreno declaró que si aceptaba la candidatura a la presidencia de la República del Ecuador lo haría por la lista 35, por Alianza País.

Esta semana el ex-vicepresidente estuvo visitando las zonas afectadas por el terremoto. Un mes después de la tragedia, nos vino a visitar.


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Existe un ambiente de inconformidad evidente en contra del régimen actual, aunque ellos no lo quieran admitir. La credibilidad de la cabeza de Alianza País, Rafael Correa, decae. Según la encuestadora MARKET, el 72% de las personas encuestadas no cree en lo que Rafael Correa dice. En otras palabras, 7 de cada 10 ecuatorianos ya no le creen al Mashi. Ahora bien, hay un fenómeno interesante, una de las estrellitas del partido gobernante, tiene una aceptación que se mantiene relativamente elevada. Lenín Moreno es un personaje al que algunos ecuatorianos estiman.

El ex-vicepresidente de la República, actual enviado especial de la ONU, inició una gira por la costa ecuatoriana y con esta gira comienza el retorno de un político, que por dos años, se mantuvo alejado de la nación. Tal vez, usted amable lector, está pensando lo mismo que yo. Tal vez, usted también esté pensando que la campaña rumbo a la presidencia de Moreno se está estrenando.

Cuando vemos a personas que, pese a las adversidades, logran superarse y no solo sobrevivir sino que se destacan, muchos nos sentimos inspirados. Estas personas pueden lograr que nuestra emoción se transforme, incluso, en admiración hacia ellos.

Creo que uno de los trucos más evidentes del gobierno actual ha sido utilizar la propaganda para jugar con nuestras emociones. Como cualquier manipulador, el gobierno ha utilizado estrategias que estimulan nuestra emotividad para conseguir sus fines. Nueve años de propagandas cargadas de sentimientos como la patria ya es de todos, nueve años de ya tenemos carreteras, nueve años de la revolución avanza, nueva años de guerra contra el que tiene más, nueve años de utilizar canciones emblemáticas como parte de la campaña.

A veces quiero pensar que la candidatura de Moreno no es parte de estos trucos. ¿Quién podría ser tan sinvergüenza de utilizar una discapacidad como catapulta política? Yo soy parte de ese 72% que al Mashi no le cree, y cuando llega ese momento en el que quiero pensar que los sinvergüenzas no existen, reviso lo sucedido en estos últimos nueve años y se me pasa.

En su gira, Lenín fue acompañado por Glas. El actual vicepresidente puede llegar a ser el binomio de Moreno. En caso de que Moreno no pueda terminar su mandato, por las razones que sean, y que Glas sea su binomio, entonces Glas sería el nuevo presidente. Y quién sabe, tal vez ese es el fin. Tal vez lo que quieren es lograr que un candidato llegue a la meta para luego cederle la posta a un candidato que sin el primero no llegaba.

Quiero que quede claro, Moreno no es el problema, el problema es el modelo y Moreno es el continuador del modelo fallido de Alianza País. Le invito a trascender la emoción, ser pragmático y darse cuenta de que este personaje, y me refiero a Lenin, es parte del aparataje que nos tiene como estamos. Decidamos aprender de lo vivido y reflexionar sobre el trasfondo de las acciones del gobierno. Ellos suelen camuflar sus intenciones –alzas de impuestos que esconden la implementación del dinero electrónico, por ejemplo- esta, tal vez, no será la excepción. ¿Cuál es el trasfondo de poner a un candidato como Moreno – candidato que aparentemente tiene lo que el resto de cabecillas verdeflex no tienen: credibilidad? Estamos en la recta final y usted para este punto ya sabe la respuesta, entonces, que su voto refleje su pragmatismo y no la emoción que, intencionalmente, le quieren generar.