Ecuador. Domingo 25 de septiembre de 2016
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Venezuela vs. Ecuador (Chavismo vs. Chavismo dolarizado)

Steve H. Hanke
Washington, Estados Unidos

Con la llegada del presidente Hugo Chávez en 1999, Venezuela adoptó el Chavismo, una forma de socialismo andino.

En 2013, Chávez falleció y Nicolás Maduro asumió el liderazgo de Chávez.

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Sin embargo, el chavismo no se ha restringido a Venezuela. Una versión de este ha sido adoptada por Rafael Correa —un economista izquierdista que llegó a la presidencia de un Ecuador dolarizado en 2007. Aunque a grandes rasgos sus modelos económicos son iguales, el desempeño de Venezuela y el de Ecuador contrastan marcadamente.

Un indicador que puede ser utilizado para comparar los dos países latinoamericanos es el índice de la miseria. Para cualquier país, el puntaje en el índice de miseria es simplemente la suma del desempleo, la inflación, y las tasas bancarias de préstamo, menos el cambio porcentual en el PIB per cápita real. Un puntaje más alto en el índice de miseria refleja niveles más altos de “miseria”. Utilizando datos de la Economic Intelligence Unit, determiné que Venezuela tenía el puntaje más alto del mundo —214,9 a fines de 2015. Venezuela tenía la posición notoriamente más alta —el país más miserable en 2015. Por otro lado, Ecuador tenía un puntaje en el índice de miseria de 18,9, posición que estaba ligeramente por encima del país medio en América Latina. ¿Por qué la gran diferencia?

Esta se debe al dólar de EE.UU. Ecuador utiliza el dólar como su moneda oficial —comoPanamá y El Salvador— y Venezuela utiliza su maltratado bolívar. Antes del año 2000, Ecuador era como Venezuela; utilizaba su propia moneda, el sucre. Pero Ecuador (como Venezuela) era incapaz de imponer el Estado de Derecho y la disciplina a sus ámbitos monetario y fiscal. ElBanco Central del Ecuador fue establecido en 1927, con un tipo de cambio entre el sucre y el dólar de 5. Hasta la década de 1980, el banco central devaluó periódicamente el sucre en relación al dólar, violando el Estado de Derecho. En 1982, el banco central empezó a ejercer el poder de devaluar con abandono. Desde 1982 hasta el 2000, el sucre fue devaluado en relación al dólar cada año. El sucre se vendía a 6.825 sucres por dólar a fines de 1998, y para fines de 1999, el tipo de cambio entre el sucre y el dólar era de 20.243. Durante la primera semana de enero del 2000, el tipo de cambio del sucre se disparó a 28.000 sucres por dólar. En el caso de Ecuador, la inhabilidad de que el gobierno respete el Estado de Derecho es, en parte, consecuencia de sus tradiciones y creencias morales.

La política ecuatoriana tradicionalmente ha sido dominada por élites (grupos de interés) cuyas demandas predatorias y parroquiales sobre el Estado son ilimitadas. En ausencia de prácticamente toda inhibición moral, la legislación de intereses especiales ha sido la norma. Por ejemplo, durante la caída libre del sucre en 1999, se aprobaron leyes para permitir a los banqueros hacerse préstamos así mismos. Adicionalmente, se introdujeron garantías estatales de los depósitos bancarios. Todo esto resultó ser un cóctel mortal, uno que permitió el saqueo masivo de la base de depósitos del sistema bancario. Esto, así como también un sucre en caída libre, enfureció a la mayoría de los ecuatorianos. Con el Estado de Derecho (y el sucre) destruidos, el Presidente Jamil Mahuad anunció el 9 de enero de 2000 que Ecuador abandonaría el sucre y dolarizaría oficialmente su economía. El shock positivo de confianza fue inmediato. El 11 de enero —incluso antes de que la ley de la dolarización hubiese sido implementada— el banco central redujo la tasa de redescuento de 200 por ciento al año a 20 por ciento. El 29 de febrero, el congreso aprobó la llamada Ley Trolebus, que contenía provisiones para la dolarización. Este se convirtió en ley el 13 de marzo y luego de un periodo de transición durante el cual el dólar reemplazó al sucre, Ecuador se volvió el país dolarizado con la mayor población en el mundo.

Yo presencié el drama de la dolarización en Ecuador en primera fila —tanto como participante en los debates de la dolarización que le antecedieron al colapso del sucre así como también durante el reemplazo del sucre y la fase de implementación, cuando fui asesor de Carlos Julio Emanuel, el entonces Ministro de Finanzas y Economía. Respecto de Venezuela, tuve otro asiento de primera fila, como asesor del Presidente Rafael Caldera entre 1995-1996, antes de la llegada de Chávez. Para disciplinar las esferas monetaria y fiscal de Venezuela, recomendé una caja de convertibilidad ortodoxa —una que hubiese hecho del bolívar un clon del dólar estadounidense.

Caldera estuvo cerca de aceptar mis recomendaciones. Pero, al final, no lo hizo. Las élites y los grupos con intereses especiales, así como una variedad de izquierdistas, se opusieron a cualquier reforma que introduciría el Estado de Derecho e impondría la disciplina monetaria y fiscal. El fracaso de adoptar el Estado de Derecho ha sido catastrófico.

Consideremos la producción petrolera. Venezuela tiene las reservas comprobadas más grandes del mundo —incluso mayores que las de Arabia Saudita. Pero, la producción petrolera de la empresa petrolera de Venezuela, PDVSA, es tan solo 80 por ciento de lo que era en 1999 (ver el cuadro adjunto). En cambio, la producción petrolera de Ecuador ha aumentado en el periodo post-dolarización y es ahora un 40 por ciento mayor que en 1999.

El record de Venezuela con la inflación durante el gobierno de Chávez deja mucho que desear, y bajo Maduro ha sido catastrófico. Durante los últimos tres años, la tasa de inflación de Venezuela ha mantenido la dudosa distinción de ser la más alta del mundo. Llegó a la tasa anual (año sobre año) de casi 800 por ciento en el verano de 2015 y se ubica en 145 por ciento actualmente, todavía la tasa más alta del mundo (ver cuadro adjunto). En cambio, la tasa de inflación anual de Ecuador durante los últimos diez años —años en que el país estuvo dolarizado— ha promediado 5,2 por ciento.

El contraste más revelador entre el chavismo de Venezuela y el chavismo dolarizado de Ecuador se puede ver en el gráfico adjunto del PIB real en dólares estadounidenses. Empezamos en 1999, el año en que Chávez llegó al poder.

El ejercicio comparativo requiere que calculemos el PIB real (ajustado para la inflación) y que lo hagamos en términos del dólar estadounidense tanto para Venezuela como para Ecuador. Como Ecuador está dolarizado, no hay que preocuparse de convertir para el tipo de cambio. El PIB está medido en dólares estadounidenses. Los ecuatorianos reciben su salario en dólares. Desde 1999, El PIB real de Ecuador en dólares casi se ha duplicado.

Para obtener el PIB real comparable de Venezuela hay que hacer algo un poco más complicado. Empezamos con el PIB real de Venezuela, que está medido en bolívares. Esta medida de bolívares luego debe ser convertida a dólares estadounidenses al tipo de cambio en el mercado negro (léase: mercado libre). Este cálculo muestra que, desde la llegada de Chávez en 1999, el PIB real de Venezuela en términos de dólares se ha evaporado. El país ha sido destruido por el chavismo.

De manera que, ¿hacia donde va Venezuela? Según la proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación será de 720 por ciento para fines del año. Podemos poner en reversa el cálculo de la proyección de inflación del FMI para determinar el tipo de cambio entre el bolívar y el dólar que está implícito en la proyección de inflación. Cuando hacemos ese ejercicio, calculamos que el tipo de cambio entre el bolívar fuerte y el dólar pasa de la tasa de 1.079 en el mercado negro (léase: mercado libre) a 6.218 para fines de este año. De manera que el FMI está estimando que el bolívar perderá 83 por ciento de su valor actual en relación al dólar para el año nuevo de 2017. El siguiente cuadro muestra la caída dramática anticipada por el FMI.

Venezuela está claramente en un espiral mortal. La única manera de salir de este es abandonando oficialmente el bolívar y reemplazándolo con el dólar.

Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y Senior Fellow del Cato Institute.. Este artículo fue publicado originalmente en la edición de julio de 2016 de la revista Globe Asia.

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