Ecuador. Domingo 4 de diciembre de 2016
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El ecuatoriano de mañana es el cubano de hoy

Martina Vera Pérez
Quito, Ecuador

Vivo en un país de injusticia solapada.

Martina Vera

Se trata de un Estado donde la autoridad detiene a 149 adultos, ancianos y niños cubanos -según el listado que llevan sus abogados- más de 24 horas -como permite la constitución- tras un mal llamado control migratorio colmado de maltratos. Vivo en un lugar donde la Fiscalía dice, con descaro y sin recibir mayores cuestionamientos, que esos individuos no están detenidos; donde la mediocridad de la misma clase política opositora que se queja de la parcialidad de la justicia solapa, a través del silencio, la violación de los DDHH de quienes no les conviene defender. ¿Ya sabe a qué lugar me refiero? Se trata de Ecuador. Un país que duerme ante una realidad evidente: el ecuatoriano de mañana es el cubano de hoy si continuamos siendo indiferentes.

Un mal llamado control migratorio

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Tenían un permiso municipal para permanecer en el parque del Arbolito en Quito hasta el sábado 9 de Julio. Aún así, la madrugada del miércoles irrumpió la Policía Nacional en sus carpas de manera violenta. Con la excusa de realizar un control migratorio a un grupo de cubanos que llevaba más de una semana en manifiesta protesta pública en el que también estaban niños, esa policía decomisó y destruyó pertenencias y arrestó a más de un centenar a las 03h00. No se emitieron partes policiales de detención.

“No están detenidos”, pero tampoco están libres…

Se los mantuvo recluidos más de tres días en el garaje de la Unidad de Flagrancia de Quito, donde dormían en el piso. Fiscalía negó que estuvieran detenidos, pero es evidente que no eran libres. Después del plazo legal para hacerlo, se celebraron audiencias migratorias en las que Fiscalía solicitó varias deportaciones a una tierra donde corren peligro.

Las audiencias migratorias de estas personas son restringidas a la prensa, y la defensa no tiene acceso previo a sus defendidos. Hasta este fin de semana no habían concluido todas, pero conforme se terminaba con una y otra no se informaba a dónde llevaron a los detenidos. La mañana del sábado sus abogados y conocidos empalidecieron al notar la ausencia de 60 de ellos. Más tarde, las autoridades confirmaron la deportación de 29 personas. Sus abogados temen lo peor pues comentan que en Cuba sus familiares no tienen noticias de quiénes fueron trasladados.

Quiénes son los detenidos

Muchos de los detenidos se encontraban en Ecuador pese a que caducó su permiso de estadía, otros tienen cédula ecuatoriana y algunos ingresaron al país ilegalmente. Sin embargo, ninguna de esas realidades justifica la violación a sus derechos ni su deportación a un país del que huyeron porque su vida corría peligro. Esto no lo digo yo, lo dice el Artículo 66 de la Constitución y lo ignoran o interpretan a su antojo las autoridades.

Aún se desconoce cuántos son los casos en los que los jueces resuelven la no-deportación de detenidos solicitantes de refugio. Según la defensa, ese tipo de resoluciones se elevarán a consulta a del Ministerio del Interior; el mismo que hace poco menos de un año ordenó la deportación de Manuela Picq pese a que su juicio migratorio resolvió lo contrario. La Defensoría del Pueblo manifiesta que elevar a consulta lo resuelto por un juez compromete la independencia del sistema judicial.

La metástasis del castrismo

El irrespeto a los DDHH mientras dormimos no ha de sorprendernos cuando proviene de un régimen que alaba al castrismo. Sí debemos avergonzarnos e indignarnos el silencio propio, el de las organizaciones protectoras de los DDHH y el de los sectores de oposición de este país. Es irracional que estos últimos aspiren a derrotar algún día la mala semilla del castrismo si solapan que aflore, a través del silencio y por temor a perder rédito político.

Al paso que vamos no tardaran en ser esos miembros de oposición los primeros en tocar puertas ajenas cuando el castrismo haga metástasis en Ecuador tras las elecciones del 2017. Ojalá no les suceda entonces lo mismo que a estos cubanos, porque la ley de vida dicta que uno cosecha lo que siembra.

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