Ecuador. Viernes 30 de septiembre de 2016
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Las redes sociales no sobreviven solas

Martina Vera Pérez
Quito, Ecuador

El contacto constante con la calle ayuda a los periodistas a formar un criterio profundo y real de lo que piensan y necesitan diversos sectores de la ciudadanía y les otorga acceso a información privilegiada que muchos desconocen.

Martina Vera

Esa información difícilmente se refleja en su trabajo, pues en Ecuador la Ley y el Estado presionan a quienes investigan, analizan y publican en medios de comunicación tradicionales. Así, varias de las principales revelaciones de interés publico en nuestro país terminan difundiéndose a través de medios alternos en línea y en las redes sociales. Sin embargo, a ese tipo de denuncias también se adscribe un riesgo: hay escasas garantías de que las procese la justicia. El ejemplo más reciente lo protagoniza un video que denuncia la presunta preparación militar de grupos de choque civil que llama la atención de la fiscalía, pero probablemente no generará una reacción eficiente.

El cementerio del periodismo

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La Ley de Comunicación se ha convertido en el cementerio del periodismo crítico y de investigación en medios de comunicación tradicionales dentro del país. El periodista y su medio no solo trabajan sometidos a presiones, ataques y sanciones permanentes, sino que también deben lidian con un entorno estatal que induce al error. Así, muchos se abstienen de publicar información que no pueden contrastar con algún miembro del océano burocrático de Ministerios, Secretarías y Empresas Publicas que se encuentran herméticamente cerradas a la prensa independiente. Son entonces los ciudadanos y activistas quienes difunden denuncias en un espacio que no se ha sometido al control de la ley: la web.

Las redes son solo una parte

En redes todo es más rápido, más conciso, más sencillo, más global, menos rastreable. Las denuncias se publican en un instante sin necesidad de obedecer al pie de la letra los limites de la ley mordaza y no tardan en convertirse en trending topic al cabo de escasos minutos. Sin embargo, pese a que suelen ser reveladoras, varias de las denuncias en redes sociales se extinguen con mayor velocidad que aquellas que se publican en medios convencionales porque carecen de ciertos elementos que dan atemporalidad a la noticia: análisis, profundidad, contraste y recursos para hacer un seguimiento detallado a la actuación de la justicia sobre una denuncia determinada.

Hoy, el presunto interés de la Fiscalía General del Estado en los videos que exponen el entrenamiento militar de grupos civiles en Ecuador para atacar a ciudadanos que discrepen con la doctrina oficialista podría durar dos días. Eso, ya ha sucedido en el pasado. Sin embargo, si los medios tradicionales otorgan a las denuncias virales en redes sociales su merecido seguimiento, la justicia no podrá ignorar o desechar con facilidad su existencia. Por ahora muy pocos logran proporcionar ese seguimiento con claras estrategias para co-existir con la Ley de Comunicación. Si esa realidad no cambia, el único medio donde la libertad es tangible en el Ecuador se volverá obsoleto.

 

 

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