Ecuador. Martes 6 de diciembre de 2016
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La salud de Lenín

Andrés Cervantes Valarezo

Quito, Ecuador

He de iniciar estas breves líneas dejando en claro que no comulgo con la ideología política de Alianza País ni con la forma de gobierno del actual régimen.

No conozco personalmente a Lenín Moreno ni tengo interés alguno en defenderlo, es más, no votaría por él en caso de que llegaré a oficializar una candidatura presidencial para las elecciones de febrero de 2017. Dicho esto, debemos detenernos a analizar las declaraciones del ex candidato a vicepresidente y dirigente de CREO, Juan Carlos Solines, quién públicamente solicitó a Lenín Moreno que le presente “un certificado médico por doctores independientes que puedan certificar su condición física para poder gobernar un país y asumir las responsabilidades de un Presidente de la República”.

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Dice Juan Carlos Solines que en ningún momento pretendió discriminar a Lenín Moreno por su discapacidad física y que el certificado médico requerido es para verificar su condición de salud. Ante esto, la primera pregunta que debe hacerse el lector es: ¿si es así, por qué requirió únicamente la certificación médica de Lenín y no la de todos los demás precandidatos? Sin duda alguna, los demás pre-candidatos podrían padecer dolencias cuyos síntomas no fueren tan aparentes como sí lo es la discapacidad física de Lenín Moreno. En mi opinión, desde ese momento la petición dejó de ser objetiva e igualitaria.

Los requisitos para ser candidato a Presidente de la República están taxativamente señalados en el artículo 142 de la Constitución y entre ellos no consta presentar certificación médica alguna, y en derecho público solo se puede hacer y exigir lo expresamente previsto en la Ley. Cada vez que la Constitución ha limitado el derecho a la intimidad de los servidores públicos –que de hecho tienen este derecho aunque en menor medida- lo ha hecho expresamente, como cuando por ejemplo, les exige una declaración patrimonial. Ello no sucede en este caso, simplemente, porque la Constitución no limita el derecho a la intimidad, en la modalidad de secreto médico, de los candidatos porque pondera otros dos criterios además del interés público de la ciudadanía, estos son, que el candidato bien podría perder las elecciones y en este caso todo su historial médico quedaría expuesto injustificadamente a pesar de ser solo un ciudadano más; y, el efecto negativo que este requisito tendría ante grupos vulnerables cuya participación e integración política se pretende, como ancianos y personas con discapacidad, que son más propensos a presentar cuadros médicos complejos.

Además, aunque Lenín presentaré el certificado médico exigido por Solines, aquel no tendría ninguna validez jurídica, toda vez que no existe procedimiento constitucional alguno para establecer quienes designarían a los médicos encargados de la evaluación, ni quién aprobaría su informe. Finalmente, recordemos que incluir este requisito –cuya constitucionalidad es altamente cuestionable-implicaría reformar la constitución pues afecta derechos políticos y también la reforma del Código de la Democracia, por lo que aplicaría el artículo 117 de la Constitución que “prohíbe realizar reformas legales en materia electoral durante el año anterior a la celebración de elecciones”. Recordemos que este fue el mismo argumento para oponerse a la consulta de “Rafael Contigo Siempre” y también para oponerse a la consulta que impediría a Guillermo Lasso ser candidato presidencial por tener acciones en una compañía panameña.

Una inteligente profesora de Derecho me dijo que no había norma alguna que prohíba exigirle a Lenín el dichoso certificado médico. Disiento, el artículo 66.11 de la Constitución dice “en ningún caso se podrá exigir o utilizar sin autorización del titular…la información personal…sobre datos referentes a su salud y vida sexual, salvo por necesidades de atención médica”. En ningún caso. Nuestra constitución contiene un sistema de control posterior (145.4 CRE) y es el que debe respetarse. De nada sirve exigir cosas inconstitucionales ni si quiera bajo el pretexto de la política, peor cuando se es un abogado educado en las mejores escuelas de derecho del mundo, como lo es Solines. ¿En caso contrario, no nos convertimos acaso en fuente de la misma inseguridad jurídica que con tanto ahínco atacamos a diario? Sin duda, existen argumentos contra la candidatura de Moreno, pero este no es uno de ellos.

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