Ecuador. Sábado 3 de diciembre de 2016
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¡Bienvenida, Cristina!

Martina Vera Pérez
Quito, Ecuador

Está claro que a tu casa no invitas a cualquiera.

Martina Vera

Invitas a tu afín, a tu compinche, a tu homónimo. A la nuestra, respalda invitar la mayoría de la Asamblea Nacional comandada por Gabriela Rivadeneira, a Cristina Fernández de Kirchner. A la expresidenta argentina tienen previsto dedicar un reconocimiento por su trayectoria al cuidado de los más necesitados. Eso, mientras a Cristina no la quieren ni en su propia casa porque enfrenta a la justicia por enriquecerse con el dinero de esos necesitados. ¿Qué están haciendo la Asamblea y el poder que la comanda de nuestra casa? ¿Acaso se trata de lo mismo que hizo Cristina con la suya?

El principio del fin

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Los medios argentinos no dejan de transmitir exclusivas desde la fecha en que Mauricio Macri asumió la presidencia. Sorprendentemente escaso papel juega el nuevo Presidente, la protagonista es otra: Cristina Fernández. Desde su salida del poder, inició una etapa de denuncia y castigo en los noticieros y programas de TV argentinos que relata el fin del kirchnerismo con igual calidad y mejor reparto que una producción hollywoodense. Monjas que no son monjas en un convento que no es convento ocultando dinero de los funcionarios públicos bajo tierra. Empresarios que no son empresarios, sino delincuentes y cómplices del gobierno contando pilas de billetes en lujosas oficinas. Reservas en hoteles que no son solo hoteles, sino también propiedades de la Expresidenta que se utilizan para lavar dinero. Aunque supere la ficción, la saga es real y relata a diario lo que hicieron los Kirchner con la casa de 41 millones de argentinos.

¿Por qué darle la bienvenida?

Esa labor, que está próxima a recibir un castigo de la justicia argentina, es la misma que la Asamblea de Ecuador celebra. Pese a que somos pocos los ecuatorianos que concordamos con ese festejo, debo admitir que he resuelto que sumaré mis palabras a darle la bienvenida a Cristina. Lo haré, porque su presencia evidencia con mayor descaro lo obvio: su afinidad, su similitud y su vinculación con nuestro gobierno. Le daré la bienvenida porque si se prolonga su presencia en nuestro país para evadir la justicia en el suyo, se volverá aun más evidente que nuestro gobierno solapa y solapó al suyo y en la política nada sale gratis; favor se paga con favor. ¿El gobierno ecuatoriano, qué favor le debe? Quizá alguno que es fruto de los planes homogéneos de dos centros de poder de la misma calaña.

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