Ecuador. Sábado 3 de diciembre de 2016
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La manipulación de la conciencia social

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

El reciente anuncio de traer de regreso al tablero nacional el impuesto de plusvalía, o la amenaza del impuesto a la plusvalía es una muestra más de la indolencia de nuestro mandatario frente a la inestabilidad económica y jurídica que impera hoy en nuestro país.

;aríasol Pons

Anuncios como el que hizo ayer en Habitat III conllevan a que las soluciones de la crisis económica se alejen más de nuestro alcance. ¿Quien en su sano juicio habla de aumento de impuestos en una economía deprimida?

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Las cifras de endeudamiento son opacas, sin embargo tenemos claro que la política de subsistencia de este gobierno es endeudarse a un alto costo tanto en época de vacas gordas como de vacas flacas. Las cifras del desempleo están preocupantemente al alza, las cifras del decrecimiento del PIB son claras y en este escenario se anuncia el regreso del cuco del impuesto a la plusvalía en una retórica que implica que los inversionistas tienen ganancias casi tramposas porque no hacen “nada” para ganar eso. Es posible que haya algo de cierto en lo que dice pero es más probable que los grandes afectados por ese impuesto y más aún por el abrupto detenimiento de inversiones producto de continuos cambios en nuestra legislación que no permite tener reglas claras a la inversión sólo nos lleven a incrementar las tristes noticias de deterioro de nuestra economía.

El presidente ha anunciado en repetidas ocasiones que luego de terminar su mandato partirá a Bélgica donde quiere vivir para dedicarse a su familia, él está en todo su derecho de escoger donde y cómo vivir, pero yo pregunto, ¿y los que nos quedamos aquí? Qué pasa con toda la población que tiene que encontrar trabajo y arreglar todos los enredos de 10 años de un gobierno cuyo sesgo ideológico y pasiones desaprovecharon el mayor flujo de dinero en la historia del Ecuador. Sería un error decir que todo es malo, pero también sería un error no decir las cosas como son. Este gobierno está de salida, no es momento de hacer anuncios que sólo socavan el interés de inversionistas de estimular la economía. El anuncio del retorno del impuesto a la plusvalía no es responsable como tampoco lo es la aprobación de la ley de ingenios que requiere una inversión de 500 millones de dólares para ser puesta en marcha a cabalidad en momentos de grave iliquidez y así una retahíla de políticas contraproducentes para el crecimiento sostenible.

La oferta del gobierno con su binomio Moreno-Glas, donde ratifican continuismo y lealtad al modelo actual sólo garantizan que la salida de la crisis sería más dura de lo esperado, el tiempo corre y el desgaste se generaliza. Quienes queremos vivir aquí y queremos progreso alrededor nuestro debemos hacer consciencia de no caer en el juego oficialista de desmerecer todas las propuestas sólo por su origen sino que a partir de la lógica y el dialogo se tomen decisiones en pro del progreso de todos. Para encontrar trabajo, alguien tiene que darlo y para darlo debe tener suficiente dinero para costearlo. En esa cadena natural de la economía hay riesgos para todas las partes. La conciencia social es justa y necesaria, pero ojo con la manipulación de la misma. La inversión y el trabajo como fuente de riqueza se dan en entornos de confianza y continuidad en las reglas.

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