Ecuador. Miércoles 7 de diciembre de 2016
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Cuando la camiseta es desechable

Martina Vera Pérez
Quito, Ecuador

Faltan un poco más de cien días para las elecciones, pero eso no impide que se reconfiguren alianzas electorales.

Martina Vera

Al contrario. Favorece que de la noche a la mañana discrepancias añejas entre actores políticos se esfumen para fraguar acuerdos con escaso cuestionamiento en medio de la premura. Aún así, el tiempo no juega a favor de los pactos de último momento en todo. De hecho, el “camiseteo” tiene un costo político que podría ser importante en un país de memoria cortoplacista.

El diálogo no es excusa

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El diálogo en un Ecuador confrontado es y será importante para la gobernabilidad. Así lo han dicho los líderes de las principales alianzas electorales. Están en lo cierto. Sin embargo, ese argumento no siempre es verdadero. Suele usarse como excusa para terminar e iniciar alianzas políticas en función de quien o quienes favorecen más a los intereses personales de ciertos dirigentes políticos y no a los supuestos principios y objetivos de su partido. Esas excusas han abundado la última semana.

Lo personal sobre lo político

Algunos de los dirigentes políticos que cambiaron de camiseta esta semana no lo hicieron en base a políticas o programas colectivos, sino a cargos e intereses personales. Paúl Carrasco desertó de La Unidad que él mismo fundó cuando no lo eligieron como su presidenciable y hoy acompaña a un Guillermo Lasso que ha dicho públicamente que no reconoce madera en Carrasco. Jimmy Jairala, el eterno amante de Alianza País, decidió que Centro Democrático concurrirá a las urnas junto al Acuerdo Nacional por el Cambio, la agrupación que disputa a País el electorado de izquierda. Jairala optó por ese cambio porque la formación verde no le permitió colocar binomio ni ocupar los puestos que le interesaban.

Así, tan pronto como se convocó a elecciones se abrió la puerta trasera de la que salen los desilusionados de distintas alianzas electorales desechando su camiseta. Desechan junto a ella la poca ilusión ciudadana en la política de principios, acuerdos, programas y propuestas que pudo haber sobrevivido a la propaganda lapidaria del correismo. Desechan también algo que nunca han tenido.

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