Ecuador. Domingo 4 de diciembre de 2016
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¿Y tu pacto ético, Lenín?

María Fernanda Egas
Miami, Estados Unidos

Cuando a principios de octubre se viralizó el vídeo del Washington Post del candidato presidencial republicano Donald Trump en el que, según él, mantuvo una conversación de camerino con el presentador Billy Bush en el 2005, su binomio Mike Pence expresó enfáticamente sentirse “ofendido como marido y padre” ante las expresiones machistas y la confesión de propasarse con las mujeres.

El binomio Trump-Pence tiene apenas tres meses de ser anunciado, y Pence dejó en claro que sus valores no son negociables ni siquiera por lograr un eventual puesto de segundo a bordo en la Casa Blanca.

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Este episodio en la carrera presidencial americana conlleva a recordar otros episodios de nuestra política criolla, desde el reciente ataque a la candidata socialcristiana Cynthia Viteri, a quien el presidente Correa le conminó a no hablar de economía, sino de maquillaje; hasta el sinnúmero de alusiones ofensivas a las mujeres y a opositores protagonizadas por el primer mandatario durante sus dos gestiones.

Por cierto, ¿alguien recuerda al ex vicepresidente Moreno cuestionar al gobernante porque ofendía a las mujeres? ¿O tomó distancia de las políticas emprendidas contra los derechos de los médicos, maestros, médicos, jubilados, estudiantes o indígenas? ¿Se opuso acaso a la explotación del Yasuní-ITT?

¿Condenó alguna vez como vicepresidente, o lo hace ahora como candidato presidencial, la confesa “metida de mano” del presidente en todos los poderes del Estado?

Ni como vicepresidente ni como embajador extraordinario en las Naciones Unidas. Moreno ha callado ante todas y cada una de denuncias de violaciones a los derechos humanos y de la naturaleza, así como las de los actos de corrupción de las dos gestiones de su partido en el poder desde el 2007.

Si su silencio se debía a cálculos políticos porque “el proyecto” siempre lo consideró como potencial sucesor de Correa para asegurar la impunidad y el continuismo, o si simple y llanamente coincide con esta década de abusos, los silencios de Moreno deberían preocupar al Ecuador.

En diciembre del 2013, cuando Lenin fue designado enviado especial de las Naciones Unidas para las personas con discapacidad, no se le informó al país que este había solicitado personalmente fondos por $1.6 millones de dólares por su misión, que eventualmente concluiría con su retorno al país para la inscripción de su candidatura presidencial este octubre del 2016. El Canciller Long dijo al país que la estadía de Moreno era financiada por las Naciones Unidas, y tuvo que ser desmentido por el coordinador de la ONU en Quito, Diego Zorrilla. Solo entonces el Ecuador fue conociendo que Lenin ejercía como funcionario público en una misión diplomática extraordinaria, que con fondos públicos no considerados en ninguna parte también financió a su asesor, el nicaragüense Eduardo Mangas -esposo de la actual representante permanente del país ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra, María Fernanda Espinosa. También se supo así que contó con el privilegio de tener a su hija, Irina Cabezas trabajando en la misma ciudad por 7 mil dólares mensuales como Consejera del Servicio Exterior en la representación permanente que tiene Ecuador en la sede de la ONU en Ginebra. (Focus https://focusecuador.com/la-pol%C3%A9mica-vida-de-lenin-moreno-en-ginebra-cda099ab652e#.sp8ilec4w ).

Sumen ustedes. Y no descuenten el impuesto a la renta del 2015, porque este no habría tributado, según reveló el periodista Bernardo Abad en su cuenta Twitter, inhabilitada luego por ese tuit.

Hasta ahora Lenín tampoco se pronuncia sobre la denuncia hecha en agosto pasado por el programa Visión 360 de Ecuavisa sobre el Circo Social,  iniciativa creada durante su vicepresidencia y de la que apenas quedan rastros como contratos que sumarían más de 2 millones de dólares. En una muestra más de que los poderes del Estado sirven al partido de gobierno, Contraloría decidió revisar estas contrataciones solo a partir del 2017.

Otro silencio inquietante radica en un extraño fenómeno en las estadísticas. Una reciente investigación de la Fundación Mil Hojas da cuenta de una insólita disminución del número de discapacitados en el Ecuador en los registros del CONADIS. “La cifra de ecuatorianos con discapacidad cae de 1’653.000 a 415.500: ¿Maquillaje correista?” Será otro milagro ecuatoriano que mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha aumentado el porcentaje de 10% a 15% como promedio mundial de personas con discapacidad, en Ecuador este haya caído al 2,5%?

Que Lenin haya cuidado su imagen con precisión de relojería suiza para llevar la posta del correísmo le sirvió bien para mantener una aceptación popular del 60% hasta hace unos cuantos meses, mientras evadía cuestionamientos a su gestión. Pero su popularidad inició un desplome estrepitoso en cuanto retornó al Ecuador con la proclamación de su candidatura en un acto claramente partidista utilizando los medios de comunicación del Estado; irrespetando las leyes con su proselitismo anticipado y entregando casas a damnificados del terremoto del 16 de abril a título de candidato presidencial. La sola sospecha de que utilizaría dinero donado al país debería frenarlo. Pero la campaña ni siquiera ha empezado formalmente y ya recaen sobre él graves cuestionamientos, y una pérdida de cerca del 30% de preferencia electoral.

Lenin llegó al Ecuador en medio del escándalo de corrupción de Petroecuador, el cual ya había sido reconocido públicamente hasta por su compañero de fórmula actualmente en la vicepresidencia.

Pero él se resiste a condenarlo.

Prefirió mostrar el respaldo internacional que puede ofrecerle al país, con una reunión con el izquierdista Frente Farabundo Martí y su visita al presidente de El Salvador, el ex guerrillero marxista-leninista Sánchez Cerén.

Pero quizás su caída la iniciara él mismo al confirmar que continuaría con la larga lista de impuestos que agobia al Ecuador.

Es lógico que esté a favor de cargarle al pueblo el fracaso económico del gobierno que él inició y del que luego se mantuvo en silencio cómplice al calor de una fondue frente al lago en su acomodado departamento en Ginebra. De ninguna manera su estadía europea, con un ingreso promedio de 45 mil dólares mensuales, se apiadó del sufrimiento de los más pobres en Ecuador, quienes técnicamente no han salido de la pobreza en mayor proporción que antes del correísmo, el que ha contado con los mayores ingresos petroleros de la historia.

Cuando hay menor renta petrolera para el gasto público y un mayor servicio de la deuda como legado del “mejor gobierno de la historia del Ecuador”, no se proyecta en su discurso un cambio de estilo y sí una profundización del modelo estatista basado en el gasto y la política impositiva.

Por ahora, el candidato Lenin ya ha confirmado que continuaría el despilfarro del Ministerio del Buen Vivir y sigue abusando del mismo estado de propaganda que le fabricó una imagen para aspirante a Nobel de la Paz.

Si la vie en rose de Lenin se parece más a la de los nuevos ricos surgidos en el correísmo, y comparte también la no fiscalización de sus gestiones, sin iniciativa de rendición de cuentas a la vista mientras sus partidarios exigen pacto ético y prohibición de tener cuentas en paraísos fiscales para todos, bien valdría empezar por sí mismos, demostrar primero que él no las tiene y pagar sus impuestos pendientes. D’accord Lenin?

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