Ecuador. miércoles 20 de septiembre de 2017
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Lo que pudo y puede ser

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

Cae el precio del petróleo y con ello, decrecemos, mientras la mayoría de países prospera.

El gobierno ya tenía déficit cuando el precio del petróleo estaba en los ochenta dólares.  Su única visión fue la de gastar más de lo que le ingresaba.


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En ese periodo, el economista no tuvo el acierto de fomentar la productividad y la competitividad del sector privado, sino lo contrario.  Complicó las reglas del juego cambiándolas diariamente.   Incrementó los impuestos y hoy quiere cobrar uno que desmotiva el progreso de las familias: el tributo a la plusvalía del 75 %,  de tal manera, que el Estado sea el amo y no el servidor de los ciudadanos.  Un ajuste de cuentas porque en el año 2015 no lo dejamos  incrementar los tributos a las herencias y a la plusvalía.  Un hombre enceguecido por el rencor.

Cuando fue candidato por primera vez, los medios le preguntaban cuál era su experiencia y el respondía: economista.  El equivalente a decir “ninguna”.  Hoy sabemos que tampoco tuvo el sentido común ni el amor para mejorar nuestra calidad de vida.  Se dedicó a crear odios, cuando pudo trabajar en equipo. Una práctica particularmente abominable en el mes de diciembre.

¿Cómo un hombre trabajador y con olfato político puede enfocarse tan mal? Con los recursos económicos que recibió por el extraordinario precio del petróleo y su don de comunicador, pudo haber sido el mejor presidente de la historia, pero decidió irse por un modelo económico que siempre ha fracasado: el de la envidia y la supremacía del funcionario público sobre la sociedad civil.

Quien pretende ser su sucesor se rehúsa a responderles a sus mandantes sobre el resultado nefasto del socialismo del siglo XXI o a explicar sus ideas.  Rehúyen  al cuestionamiento inteligente en un marco de libertad de expresión y opinión.     Solamente piden sacrificio de parte de la sociedad civil.  Quitarles a los ricos y regalarles a los pobres.  Jamás hablan de ofrecer mayor cantidad de oportunidades para que todos seamos ricos.   Por ejemplo: simplificando la tramitología para eliminar una informalidad que no le permite prosperar a los individuos o bajando los impuestos para que tengamos un mayor poder adquisitivo y seamos competitivos.  Únicamente quieren que el Estado tenga dinero para que ellos puedan disfrutarlo.

Es vital analizar estos temas, para mejorar el futuro de nuestras familias.  Si votamos bien, el próximo año podremos celebrar el crecimiento económico y la restitución de la libertad.  Hasta eso, le deseo unas felices fiestas.