Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Está en nosotros

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Que típico escribir en esta época sobre el fin del año y las reflexiones que estas fechas producen o deben producir.

;aríasol Pons

Lo destacable de este fin de año es que finalmente se acerca el fin de una forma de hacer las cosas. Rafael Correa se va. Sus más cercanos colaboradores extrañarán quizás su paternalismo y su premio a la lealtad. Otros descansarán de su estilo intenso, amenazante y prepotente. De lejos, habremos quienes nos alegramos de que haya un cambio y otros a quienes realmente no les interesa si Correa viene o se va.


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Así empieza un año que pinta complicado en muchos frentes. Elecciones con riesgo de no ser transparentes, una economía tremendamente golpeada por el mal manejo del gobierno y sus excesos. El sector productivo y los hogares ecuatorianos han hecho un esfuerzo inmenso por sobrevivir a este año y el estado de ánimo refleja una capacidad importante de adaptación que ha jugado a favor a que el gobierno esconda la gravedad de la situación debajo de la alfombra. Esa capacidad de adaptación y los más de seis mil millones de dólares que el gobierno prestó este año permiten que todavía vivamos del mashicard.

El futuro político se concentra en dos grupos opuestos, los APES del gobierno y el movimiento CREO. Este 2017 nos brinda la gran oportunidad de retomar el país de la década de las inconsistencias. Enumerarlas, estimado lector, tomaría demasiado espacio y ya está en cada cual hacer su propio balance de las cosas que se dicen y se hacen en este país. Las soluciones llegan a la puerta cuando uno ha ido a buscarlas, con esto quiero decir que si nosotros no actuamos proactivamente por recuperar la institucionalidad y la formación de nuestra sociedad habremos perdido LA gran oportunidad. No más frases para probar el poder de nadie, no más errores de “buena fé”, no más estado de propaganda, no más sabatinas, no más insultos, no más corrupción, no más cinismo en televisión nacional, no más abusos de poder, no más despilfarro, no más dictadura, no más doble moral, no más estado policiaco y no más persecuciones. El próximo gobierno lo tendrá difícil, el país despierta con chuchaqui de la fiesta petrolera.

El modelo económico de dolarización que es aquello en lo que los ecuatorianos coincidimos por completo requiere un manejo prolijo en las políticas económicas y comerciales que lo apuntalan. El concepto de justicia social no debe ser manipulado para ordeñar a la población y financiar caprichos de rey caído. Estas personas que han llegado al poder y que a través de él han disfrutado una vida de lujos y prepotencia van a regresar a su realidad, ojalá se estrellen con un entorno consciente del daño que causaron. La historia es cíclica, pero no basta con conocerla para no repetirla, hay que actuar y hacer conciencia de que este país y esta realidad son nuestros y esta en nosotros darle la dirección que buscamos.