Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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La guerra psicológica

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Durante la segunda guerra mundial se implementaron métodos muy antiguos de desinformación para poner en práctica el aspecto psicológico de la guerra.

;aríasol Pons

Este aspecto es un complemento muy importante para el desenlace del conflicto pues afecta al estado de ánimo de los contrincantes y apunta desestabilizar al otro para que cometa errores.


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Un simple ejemplo de lo que menciono se vio cuando los aviones de ambos bandos dejaban caer volantes con información mentirosa que pretendía hacer crear a la población que X o Y estaba por ocurrir, ojo que no siempre esta información era engañosa y eso es lo valioso del tema, se juega de “mentira a verdad”. Esto hacía que los ejércitos tomen medidas erradas y así el plano estratégico se iba modificando según los movimientos de cada uno. Es por esto que el trabajo de inteligencia militar es tan necesario, justamente para dilucidar entre guerra psicológica y el próximo movimiento del bando contrario. Esa frase tan cliché de que una mentira repetidas mil veces se vuelve una verdad no es sino la bandera de dichas estrategias.

Históricamente, los regímenes autócratas han utilizado la fuerza del aparato estatal y sus instituciones para amedrentar a la población y operar con el miedo. La manipulación de la información es algo que no nos es ajeno pues sucede tanto en gobiernos como en grupos de control mediático, pero la situación es agravada cuando la vida y la honra de las personas es socavada sin los debidos procesos de la era actual. Por un lado la vida deja de tener valor y cualquiera es destruido económica y socialmente tanto que las cárceles se plagan ya no tanto de verdaderos criminales sino de todos aquellos que jugaron mal sus fichas contra el poder; y por otro lado, se utiliza la “libertad” que dan las redes sociales para decir todo lo que no se puede o quiere decir a nombre propio.

En esta guerra psicológica la población puede terminar aturdida y saturada de tanta información que se utiliza lo suficiente bien manipulada para dejar la estela de la duda en el espectador. En plena campaña electoral, estamos experimentando una guerra psicológica que pretende confundirnos en cuanto a los niveles de corrupción que se han denunciado en el sector petrolero y de construcción de obra estatal. También se nos pretende confundir en cuanto las tendencias de las encuestas. Hoy en día ya no sólo se necesitan volantes, como en la segunda guerra mundial, sino que se complementa la información de medios tradicionales con el canal de redes sociales. Si bien no todo sucede en las redes sociales, tampoco todo sucede solamente en el plano físico y lo vemos en la vida misma.

El correísmo ha utilizado, como nadie en nuestra historia, el aparato estatal para dogmatizar los preceptos aparentemente ideológicos de dicho partido político, hemos visto más cadenas y enlaces por televisión y radio que nunca antes, son cientos de millones de dólares destinados a la creación de un concepto que pretende manipular a la población. Es tanta desinformación que intoxica. No se puede hablar de la oposición como un solo núcleo ya que no se dio de esa manera y hay 8 candidatos en la contienda. Guillermo Lasso ofrece dinamizar la economía y fiscalizar con organismos internacionales que avalen dichos procesos.

Finalmente se ve que los hechos denunciados por Capaya han sido reveladores en cuanto a la verdadera naturaleza de la revolución ciudadana sino ¿por qué entonces se vuelve tan popular ese hashtag #yoyamedecidiporlasso?