Ecuador. viernes 24 de noviembre de 2017
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Los eruditos de Twitter

Marcelo Aguirre
Guayaquil, Ecuador

Ante una nueva (y casi catastrófica) derrota de la selección ecuatoriana, los ánimos parecen ser incalmables y las feroces críticas deseosas de rodar cabezas han circulado sin cesar por las redes sociales.

Cada vez que Ecuador pierde, el mismo aficionado que corea victorioso los triunfos se transforma en el más duro juez de la Tricolor. Los mismos que celebraron fervientes aquel triunfo en Argentina, son los que ahora piden la cabeza del entrenador y de varios jugadores.


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Para analizar el problema de fondo, debemos hacer un repaso a lo que ha venido sucediendo cada vez que pierde Ecuador: Las redes sociales explotan, en un juego a ser entrenadores por parte de cualquiera que tenga acceso a una red social. Todos son expertos, todos saben más que el técnico, todos gambetean y definen mejor que Enner. Lo cierto es que el hincha y la prensa, de acuerdo a lo mostrado en sus críticas, comparten una alta responsabilidad en el mal desempeño que ha tenido Ecuador en el último año y medio.

Veamos:

Primero, las críticas fueron para los defensores. El primero en ser golpeado fue Gabriel Achilier. ¡Qué no se dijo del defensor del Morelia! (en esa época de Emelec) Hoy, sin Achilier, estamos mucho peor que cuando él jugaba. Luego fue el turno del otro marcador central. A Frickson Erazo se lo crucificó tras su errores defensivos, especialmente luego del empate en Quito con Paraguay y la eliminación en Copa América. Lo cierto es que hoy, Erazo hace bastante falta.  El siguiente en pagar los platos rotos fue el arquero Domínguez, víctima de muchas críticas en su momento. Hoy queda evidenciado que claramente él no era el problema.

A medida que seguía su curso la eliminatoria, la crítica se disparó al medio sector de la cancha. Se escuchaba que Quinteros sólo lo ponía a Pedro Quiñonez porque era hincha de Emelec. Que a Lastra sólo lo convocaba porque era hincha de Emelec. Que llamaba a Gaibor sólo porque jugaba en Emelec. Bueno, lograron que ya no juegue ninguno. Ahora el equipo sin ellos está peor. Pasó a ser el turno de Jefferson Montero, a quién se le criticaba que tenía pocos minutos en su club, además de una actitud ‘sobrada’ en la selección. “No termina bien ni una sola jugada”, se decía. Estos dos partidos, sin Montero, la banda izquierda no existió.

Luego llegó el momento de que Quinteros pague las culpas por su pecado de dirigir a Emelec. Se exigía que deje de poner a Miller Bolaños y que convocará a Matías Oyola y Mario Pineida. Sin Bolaños (contra Colombia), Ecuador no elaboró ni una sola jugada de ataque por el centro. Casi ni se remató al arco con pelota en movimiento. El lloriqueo más grande fue sin duda la convocatoria (o no convocatoria) de Matías Oyola. Fue impresionante todo lo que se habló. Ahora Oyola es convocado siempre, incluso ayer fue titular, pero la selección sigue en caída libre.

Juan Carlos Paredes es quizá el más criticado por todos (incluyéndome). Paredes no jugó con Colombia, en su lugar estuvo Mario Pineida, favorito de la prensa y varios usuarios de redes sociales. Ecuador no ganó.

Sin lugar a duda, las eruditos de Twitter no le han acertado al problema de la Tricolor. Sus remedios terminan siendo hasta peores que la enfermedad, y aún así, se siguen creyendo mejores que el entrenador. Ojo, Quinteros tiene gran responsabilidad en el mal momento del equipo, pero seguramente cuando él se vaya y llegue otro, lo lamentaremos de igual forma.

Si hay algo que se puede tomar de ejemplo en el fútbol de Sudamérica, es el crecimiento del fútbol chileno. Pues para identificar cómo Chile logró ser bicampeón de América no hay que indagar mucho. La respuesta es muy sencilla, Chile respeta procesos. A ningún chileno se le ocurrió jamás pedir suplencia para Eduardo Vargas, a pesar de que en Napoli, Hoffenheim y QPR apenas entraba en las convocatorias. Mauricio Isla en la Juventus no veía titularidad nunca. Gonzalo Jara la pasaba feo en la Premier League (y luego en 2da). Y así hay varios casos más como Jorge Valdivia, Matías Fernández, Francisco Silva, etc. Sampaoli jamás desmayó y confió siempre en su proceso, en sus jugadores. Luego llegó la remuneración.

El erudito de Twitter no cree en procesos. Es dueño de la verdad, siempre sabe más que el entrenador, siempre exige que ruede la cabeza de aquel que no lo convenció.

Es asombrosa la poca memoria que tenemos. ¿Tan rápido olvidamos el Mundial de Enner, el gol de Caicedo en Argentina, nuestro pase a una segunda ronda en Copa América por 1era vez en 20 años, los cuatro triunfos al hilo que jamás habíamos logrado?

Hay que asimilar que, lamentablemente, en plantilla no somos los mejores. Es más, si fuera por plantilla, no deberíamos ir al Mundial. Si aquella no es una arma fuerte, debemos usar otra, y esa arma es el proceso de jugadores que tantas alegrías nos han dado. Recapacitemos y apuntemos a quienes realmente tengan la culpa, aunque toque señalarse a uno mismo.