Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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La responsabilidad de “los otros”

Ricardo Noboa Bejarano
Guayaquil, Ecuador

Las declaraciones de José Serrano y Doris Solís aceptando el recuento de los votos pero amenazando, si de todos modos pierde, a Guillermo Lasso, a la dirigencia de CREO, a empresas encuestadoras y a medios de comunicación con “judicializar” el tema del fraude llevando ante los jueces a quienes han agitado el país para que respondan por sus actos, tiene una honda connotación política y ética.

Los dirigentes se presentaron en Cadena Nacional, al igual que lo hace el Presidente de la Republica, con la voz en off de Douglas Arguello, para hacer su denuncia dentro de los espacios de que disponen las funciones del Estado para transmitir información. Grave distorsión pues confunde información con propaganda, y al Gobierno nacional con su movimiento político. Y, naturalmente, grave afectación a la equidad por cuanto Guillermo Lasso hace sus ruedas de prensa vía Facebook mientras AP usa, de modo obsceno, los espacios del Estado.


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La nueva posición aceptando el recuento de votos se debe a que han sentido en las calles la presión popular y la protesta. ¿De CREO y sus dirigentes? Parcialmente. Pero en realidad la protesta va mucho mas allá. En los comicios de abril 2 la mitad del país se pronunció en contra del régimen y del oficialismo. Se pronunció en contra de un estilo político. De un estilo prepotente, arrogante, vengativo, clientelar, amiguista, autoritario, que tiene crispada a la sociedad ecuatoriana. Se pronunció en contra de una política económica despilfarradora, consumista, semisecreta, contaminada por la corrupción, que nos deja una deuda externa e interna compleja, difícil de afrontar. Se pronunció en contra de funciones del Estado convertidas en títeres del Ejecutivo, donde la Legislativa legisla las leyes que le envían, la Judicial fabrica sentencias en pen drive, la de control se ha vuelto tuerta para ver solo lo que le piden que vea, la de participación ciudadana es la agencia de empleos importantes del gobierno. Contra eso ha votado la mitad del país.

Al ver que los resultados electorales son una extensión del “código de conducta” que rige a las otras funciones del Estado, al ver que las elecciones están bajo sospecha, al ver que se produce un “apagón electoral” al estilo de los que ocurren en Venezuela desde el año 2002, al ver que el CNE obliga a las encuestadoras a entregar el exit poll a las 4 pm y no a las 5 pm ganándose una hora para que el exit poll de la encuestadora oficial pueda cuidar las espaldas al candidato del gobierno, al ver todo el rosario de irregularidades, el pueblo se encuentra enardecido.

No es culpa de CREO ni de sus dirigentes. Es simplemente la reacción de un pueblo que no puede aceptar que un estilo de gobierno como el descrito dure cuatro años más. Poco importa el contenido del fraude. Eso queda para la técnica. El fraude proviene de una conducta a su vez fraudulenta que nace en el régimen y se pretende prolongar cuatro años mas.

La cara de bueno del candidato del gobierno no pudo ocultar su prepotencia intrínseca cuando increpó a un periodista por no llamarlo “señor Presidente electo”. Por tanto, ¿dónde se origina la violencia? ¿será en quienes lo único que tienen para protestar son sus ideas? ¿O será en el gobierno del gran garrote que, desde hace diez años viene burlándose de la oposición e implementando políticas dictatoriales? Lo único que ha hecho Lasso al gritar “fraude” es defender un derecho: el de luchar por ser elegido. Y ha escogido, junto a muchos ciudadanos valientes, el derecho a la resistencia que proclama la Constitución de Montecristi. El señor Serrano y la señora Solís son quienes deben responder, políticamente ante la historia, por ser copartícipes de uno de los gobiernos mas violentos que podamos recordar. La responsabilidad de lo que ocurre no es “de los otros”. Es de quienes la han generado.