Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Exportaciones: una historia de éxito de la que se habla poco

Gonzalo Orellana
Londres, Reino Unido

Cuando se habla de las exportaciones ecuatorianas, lo primero que se dice al respecto es que son altamente dependientes del petróleo, lo que es cierto.

Sin embargo una mirada más profunda, nos permite ver que las exportaciones ecuatorianas son más exitosas de lo que solemos pensar. Si en lugar de analizar las exportaciones en dólares, donde la volatilidad del precio del petróleo tiene una gran influencia, las miramos por volumen, vemos que las exportaciones no petroleras han subido un 33% entre 2006 y 2016.


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El problema de mirar las exportaciones solo en función de los dólares que entran es que nos lleva a pensar que cuando se reducen los ingresos por exportaciones es porque vendimos menos, lo cual no suele ser cierto. Cuando miramos las exportaciones en términos de volumen lo primero que vemos es que aunque el petróleo es también el primer producto de exportación, su importancia ha ido reduciéndose, es así que en 2006 un 74% de las toneladas métricas (TM) que salieron de Ecuador fueron petróleo, para el 2016 eso se redujo a un 69%, y en el primer trimestre del 2017, ese porcentaje se redujo aún más, hasta el 67%. Por el contrario las exportaciones no petroleras aumentaron del 26% del total exportado en 2006 al 31% en 2016. En los dos primeros meses del 2017, este porcentaje subió al 33%. Aunque lentamente, Ecuador está reduciendo su  dependencia del petróleo.

¿Qué hay detrás del crecimiento en toneladas de las exportaciones ecuatorianas? Pues vemos que las exportaciones de camarón se multiplicaron por tres, las de cacao por dos y medio, las de flores crecieron un 38% y el banano un 24% entre el 2006 y el 2016. Cuando el Ecuador se dolarizó se decía que sus exportaciones se iban a ver afectadas por un encarecimiento que las haría menos competitivas, la realidad ha mostrado lo contrario, nuestras exportaciones no petroleras en toneladas han crecido prácticamente todos los años desde que se adoptó la dolarización, con la excepción del 2010 cuando la economía mundial se encontraba recuperándose de la crisis. Inclusive en 2016 cuando el dólar alcanzó niveles máximos desde que nos dolarizamos, las exportaciones no petroleras pasaron de 9.5 millones de toneladas a 9.86 millones.

Este crecimiento ha venido acompañado de una diversificación de destinos de exportación, es así que en el 2009 los 5 principales destinos nos compraban el 59% de las exportaciones no petroleras y al 2016 los 5 principales destinos nos compraron el 50%. Esto no significa que esos países nos compran menos, sino que Ecuador exporta a más países. Si miramos quienes son nuestros 10 mayores compradores también vemos un cambio. En 2009 EE.UU era el primer comprador, seguido de Rusia y de varios países europeos y de la región: Italia, Alemania, Colombia, Holanda, Perú. Para el 2016 aunque los dos primeros son los mismos, han entrado con fuerza los países asiáticos, es así que China fue el 6to destino de exportación, seguido de India y Japón.

Este crecimiento de los países asiáticos es extremadamente importante, por ejemplo las exportaciones a China se multiplicaron por 15 entre el 2009 y el 2016, las ventas a India crecieron casi 7 veces, y las mismas a Japón casi 3 veces. Esta entrada con fuerza en nuevos mercados muestra lo competitivos que son ciertos productos ecuatorianos y como han logrado diferenciarse de competidores que en muchos casos son más baratos.

El aspecto negativo de la evolución de las exportaciones ha sido la reducción observada en algunos socios históricos del Ecuador, el más importante EEUU, que aunque sigue siendo el primer destino de nuestras ventas, vemos que en 2016 se le vendió menos en toneladas que en 2009, aun cuando medido en dólares hubo crecimiento. Aquí el principal problema se da con la perdida de las preferencias arancelarias en el marco del ATPDEA. A diferencia de buena parte de los países latinoamericanos, Ecuador no aprovechó la oportunidad de cerrar un acuerdo con nuestro principal socio comercial y bajo la actual administración de EEUU no parece realista firmar alguno. El segundo problema es que continuamos dependiendo de bienes primarios, cuyos precios fluctúan, a veces de manera considerable.

Los números de exportaciones no petroleras durante los primeros tres meses de 2017 son bastante buenos, con crecimientos tanto en volumen (11%) como en ingresos (12%). Parte de esta subida se le puede atribuir al recientemente firmado acuerdo comercial con la Unión Europea, donde se dieron incrementos  del 13% en las ventas a dicha región. Sin embargo también vemos que este año se está ratificando el crecimiento de otros mercados como el ruso (15%) y sobre todo el asiático: por ejemplo China crece un 46% y Japón un 60% con respecto al mismo periodo del 2016.

La entrada en vigor del acuerdo con la Unión Europea va a ser sin duda un gran aliciente para los exportadores ecuatorianos, para crecer en aquellos sectores maduros y con una reputación establecida como es el banano, camarón, cacao o flores, pero también para sectores más pequeños y con menos experiencia exportando. Como tarea para el nuevo gobierno está el seguir ampliando mercados, reforzar el buen trabajo que Pro Ecuador ha venido realizando y ser más proactivo a la hora de buscar acuerdos, países como Canadá, Japón o India se plantean como destinos interesantes donde nuestras exportaciones pueden crecer considerablemente, así como también hay que potenciar el comercio regional que ofrece oportunidades para productos con mayor valor agregado. Capítulo aparte merece China, con quien el Ecuador mantiene una balanza comercial negativa, pero que se ha venido equilibrando con el crecimiento de nuestras exportaciones. Aunque un acuerdo comercial global con ese país no parezca la mejor idea por el impacto que podría tener en la producción local, el incrementar el acceso de nuestros productos a ese mercado podría ser de enorme relevancia.

Los malos augurios que se plantearon al inicio de la dolarización y que reaparecen cada cierto tiempo, sobre que nuestras exportaciones no son competitivas, son exagerados. No porque no existan problemas que deben ser solucionados, sino porque nuestro sector exportador es más sólido de lo que se piensa. Cuando el gobierno trabaja en conjunto con el sector privado para promover nuestros productos o abrir mercados, este da muestras de que es una historia de éxito de la que hablamos poco.