Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Ente civil de protección inconstitucional

Alberto Molina
Guayaquil, Ecuador

Luego del colapso soviético y la caída del Muro de Berlín en 1989, las organizaciones de izquierda y los grupos subversivos que intentaban tomarse el poder por las armas, en 1990, se reúnen en el seno del Foro de Sao Paulo, convocado por sus mentores, Fidel Castro e Ignacio Lula Da Silva, replantean sus estrategias para llegar al poder a través del voto, en algunos países de América Latina logran seducir a sus pueblos y los convencen de que son sus salvadores y que están para redimirlos.

Alberto Molina

Ya en el poder, con especial audacia van copando todos los poderes, anulando a la oposición política, amordazando a la prensa libre, creando organizaciones paramilitares paralelas a las Fuerzas Armadas y Policía, para reprimir al pueblo, de esa forma se perpetúan en el poder y con una gran  propaganda  le crean al dictador una  figura paternalista-mesiánica, rodeándole de una  aureola  de redentor imprescindible.


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Uno de los ejemplos de estas terribles organizaciones tenemos en Haití, el dictador Francois Duvalier (Papá Doc) creó un grupo de paramilitares con un nombre aparentemente inofensivo: Voluntarios de la Seguridad Nacional, pero en realidad eran los Tonton Mascoute, organización siniestra de crueles asesinos al servicio del dictador que reprimían brutalmente a los adversarios del régimen. A la muerte de Papá Doc, le sucedió su hijo Jean-Claude (Baby Doc), tan cruel y corrupto como su padre, mantuvo a los Tonton Macoute y se sirvió de esta organización criminal para perpetuarse en el poder.

En nuestro país, el entonces Presidente Correa, el 30 de septiembre de 2011  envió a la Asamblea el proyecto de Ley del “Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana”, en el que se crea el llamado Servicio de Protección Público; dirigido por el Presidente  y bajo la dependencia del Ministerio del interior.  Para qué otra entidad si ya existe el Servicio de Protección Presidencial para la protección y resguardo del primer mandatario y de las principales autoridades del país a cargo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, como lo establece el artículo 158 de la Constitución.

Después de casi 6 años, la Comisión de Soberanía, retomó el proyecto, el miércoles 26 de abril, sus miembros por unanimidad deciden eliminar el tercer libro (Servicio de Protección Público). Desgraciadamente la autonomía de la Comisión duró poco, el 2 de mayo, los mismos Asambleístas que votaron por la eliminación, reconsideraron dicha decisión y el proyecto volvió a la Comisión y sin que se haya consensuado con nadie; la mayoría gobiernista de la Asamblea, obediente y no deliberante, envió el informe al plenario para su aprobación, como así sucedió.

Con el título de Testimonio,  el diario  Expreso (05/12/2005), publica lo que señala premonitoriamente Fernando Bustamante, exasambleísta y exmiembro de la bancada gobiernista: “Estamos viviendo la peor crisis militar de las Fuerzas Armadas desde la II Guerra Mundial. En ese período, durante y después del gobierno de Carlos Alberto Arroyo del Rio, se intentó cooptar a los militares y politizarlos a favor del monopartidismo liberal. Ahora la situación es igual de grave y va de la mano con el impresionante deterioro social que vivimos. (…)”.

La historia es una noria, da vueltas.