Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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De la historia, los juguetes, el poeta, el poema

Jorge Luis Bustamante Álvarez
Quito, Ecuador

Uno de los problemas que afirmaba Agamben en uno de sus libros era la expropiación de la experiencia en el discurso y la destrucción de la misma, para esto que suceda no era necesario una gran guerra o una catástrofe mundial, simplemente la cotidianidad de la ciudad, que poco a poco despoja al ser humano de sus experiencias y lo envuelve en la monotonía.

La historia, nuestra historia, desde mi punto de vista siempre será más una labor de poetas y  psicólogos que de cualquier otro oficio, para suerte de nosotros Santiago pertenece a estas dos grandes gestiones. Una mezcla que yo la llamaría explosiva o incendiaria, porque con su parsimonia en el discurso, su alma tan sensible y con la palabra precisa es capaz de quemar las naves, de hacernos quemar las naves.


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Arreglos para la historia es un libro que nos invita a recorrer el camino del héroe, cada poema es justamente eso, un arreglo, una especie de enmienda, de reconciliación, de bálsamo para el pasado, para las heridas, los recuerdos, para la historia en sí. La tuya, la mía, la nuestra.

Nos dice el poeta:

Mis amigos imaginarios
también crecieron
ahora tienen barba
y andan en parejas.

 

Siempre he creído que la labor de un poeta es mantener la inocencia de un niño, tal vez por eso cuesta tanto enfrentar al fantasma del adulto en ciertos momentos, como diría Serrat: No me pidas que me suba a un taburete si quieres probare a crecer. Y Santi, con madurez de oficio e inocencia de niño, decide abrir el baúl de las memorias, jugar con aquellos recuerdos, sacarlos a pasear, darles de tomar un café, reconocerlos, invitarnos a ser parte de la mesa en esta fiesta de memorias.

Empecé a crecer
a desarma el rompecabezas
guardando la inocencia en los bolsillos.

 

Me fui río abajo
dejando al azar
el ir de la vida.

 

Nos asusta el futuro, el qué vendrá, qué pasará con el amor, con la cocina, con la poesía, será que me abandona, que me deja de dictar sus palabras, que mejor se va a descansar, que mejor me olvida como la mayoría de cosas en esta vida. Pero no, no te asustes Santi, pueden venir tormentas, el domingo y sus lluvias, el deber del adulto, la declaración de impuestos pero tu palabra jamás se irá, lo sé, lo supe desde tu primer libro, que para ti la poesía no es una necesidad, es tu vida en si, por eso que siempre estarás revolucionando nuestro espacio, arreglando nuestra historia.

Santiago se vuelve un héroe en cada poema, demostrando que la valentía no es necesariamente sinónimo de fuerza y que la sensibilidad no es sinónimo de debilidad.

Estos arreglos para la historia son poemas que se quedan en el alma como paz necesaria, como certeza de que siempre hay días mejores, que el pasado es un móvil que nos mueve, que el presente es un estar sin miedo y que el futuro es esperanza.