Ecuador. Sábado 22 de Julio de 2017
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Flexseguridad

Juan Carlos Díaz Granados
Guayaquil, Ecuador

Es un concepto que nace en Dinamarca en el siglo XIX.

Una combinación de libertad de contratación, respeto a los derechos adquiridos y capacitación continua del talento humano.  Los resultados de este modelo resultan en altas tasas de empleo adecuado.


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El gobierno anterior, con sus políticas laborales y comerciales erradas, ocasionó que el empleo adecuado cayera del 45.5 % en marzo del 2014 al 38.5 % en marzo del 2017.  Hace diez años seis de cada diez ecuatorianos no tenían un empleo adecuado y hoy, después de trescientos mil millones de dólares en ingresos públicos, seis de cada diez ciudadanos sigue sin tener un empleo formal.

Ocho de cada diez empleos provienen del comercio.  Los importadores contribuyen con la contratación de trabajadores y el pago de impuestos.  Como todos los demás sectores de la economía.  Satanizar la actividad importadora es errado.  Es necesario importar para exportar.

Se debe fomentar un ecosistema de oportunidades para todos, sin tratar de dirigir la economía como lo han hecho los regímenes comunistas, con el consiguiente fracaso y el fomento de la corrupción; porque las inversiones más importantes dependen de la discrecionalidad de los funcionarios públicos.  Eso evita el libre emprendimiento, pero enriquece a ciertos burócratas cleptómanos que tienen poder de decisión sobre las inversiones que aprueban.

Las cifras muestran que no podemos seguir haciendo lo mismo, si queremos obtener resultados diferentes.  La legislación laboral promulgada en los últimos tiempos no creó nuevos empleos adecuados, sino lo contrario.  La Flexseguridad es una alternativa.  Intenta crear más empleos adecuados sin precarizar el trabajo.

El populismo necesita pobres.  Si la población tuviera mayor educación y capacitación técnica, esa tendencia política no fuera una opción.  El socialismo del siglo XXI ha fracasado en todos los lugares que se aplicó.  También el comunismo.  Comparemos los resultados en el pasado de Alemania comunista con los de Alemania Occidental.  O los de Corea libre con los de Corea del Norte.  Ni hablemos de la desgracia que Cuba significa en la calidad de vida de los cubanos.

Se requieren modalidades de trabajo más flexibles.  La OIT recomienda el trabajo por horas y cualquier otra que permita trabajar formalmente a los desempleados.  Que no impulse a las compañías, que tenían oficinas en el país, a operar desde Perú y Colombia para atender negocios en Ecuador.  Creando fuentes de trabajo en esos países y destruyendo los de aquí.

Los sindicatos de trabajadores se quejan de los despidos y la falta de oferta laboral.  El subempleo es el más alto en los últimos diez años.   El proteccionismo laboral, ha tenido un efecto negativo en el empleo adecuado.  Los indicadores lo demuestran.  Comencemos por restablecer el contrato a plazo fijo.  Probemos.  No sería la única modalidad de trabajo vigente.  Subsisten las demás.