Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Una estrategia para la oposición venezolana

Luis Fleischman
Washington, Estados Unidos

A partir del 16 de Julio cuando los resultados de una consulta popular certificaron la ilegitimidad del gobierno de Nicolás Maduro, la oposición reafirmo una ofensiva dando luz verde a las manifestaciones populares y declarando que tales protestas no tenían un plazo fijo.

La oposición también estimuló estas protestas aun en el día de la votación de la asamblea constituyente el 30 de Julio pese a que el régimen de Maduro prometió 10 anos de cárcel a todo aquel que ponga obstáculos a la votación.


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La estrategia de la oposición es correcta en cuanto a que las manifestaciones deben continuar en paralelo a las sanciones internacionales que comenzaron con la decisión de la Administración Trump de extender medidas punitivas a 13 individuos afiliados al régimen y que fue seguida por Colombia y Panamá quienes adoptaron decretos similares.

La oposición Venezolana en este momento debe perseguir dos caminos, uno internacional y otro doméstico. En lo internacional debe persuadir a gobiernos latinoamericanos de que sigan los pasos de Estados Unidos, Colombia y Panamá.

La oposición debe enviar al exterior embajadores que se embarquen en esta actividad persuasiva la cual debe ser igualada por una similar ofensiva diplomática Norteamericana. Se debe comenzar por los grandes Argentina, Brasil y México y se debe continuar con los países que votaron con la mayoría en el tema Venezuela en su última asamblea general. La oposición debe también persuadir a los países de la Unión Europea a hacer lo mismo.

Esto generaría una fuerte presión sobre Maduro pero aun así esta política debe ser complementada con una buena y efectiva estrategia doméstica.

Si bien las protestas deben continuar sin dejar un minuto de descanso a este gobierno, la oposición debería también dividir y debilitar al gobierno mediante la oferta de incentivas para la defección

La situación actual en Venezuela ha generado temor a una guerra civil. Se asume que este temor se encuentra en ambos bandos y más aún en la sociedad civil. La escalada de muertos registrados el 30 de Julio incluyó, según algunos testigos oculares, lo que serían ejecuciones sumarias mediante fusilamientos. También un candidato del gobierno fue asesinado en su propio hogar. Esto indica que una nueva etapa de guerra civil podría darse casi inmediatamente.

Es por eso que la oposición debe ofrecer amnistías a aquellos militares, policías, magistrados, administradores, y otros miembros del aparato chavista que estén dispuestos a abandonar a Maduro ahora ya. Estos individuos no pueden haber estado involucrados en crímenes de lesa humanidad o haber sido responsables por violaciones de derechos humanos o muertes. En Venezuela este mecanismo estimularía a aquellos que saben que el barco Madurista naufraga y no tiene futuro, pero a la vez temen a que la pérdida de poder del chavismo los lleve a la cárcel y a la desgracia de por vida.

Algunos podrían comparar esta propuesta con la negociación del gobierno de Colombia con las FARC y por esa razón también la rechazarían. Pero aún aceptando las premisas de aquellos que se han opuesto a los acuerdos con la FARC, se puede decir que en Venezuela la situación es diametralmente distinta.

Cuando el presidente Juan Manuel Santos decide negociar con la FARC, esta última estaba siendo efectivamente derrotada. Así se argumentó que una negociación con el grupo guerrillero Colombiano le conferiría a éste un poder que no hubieran tenido nunca si su destino hubiese sido definido en el campo de batalla.

Pero en Venezuela el Madurismo si bien perdió poder popular y legitimidad, no está derrotado en su capacidad coercitiva o en su posibilidad de usar violencia letal. Por lo tanto en Venezuela se podría dar un escenario muy cruel y sangriento. Y es esto lo que se debe tratar de evitar. Si se puede desproveer a Maduro de su poder militar y policial sería ideal.

Es por eso que incentivas para la deserción deben ser propuestas con detalles y credibilidad y hacerse públicas.

Por primera vez en 18 años la oposición tiene la oportunidad de tomar la iniciativa.

El contexto doméstico e internacional lo favorecen. En esta etapa la oposición y la sociedad civil venezolana han actuado en forma tan inteligente como heroica. Y así deben seguir hasta ver una exitosa restauración de la democracia venezolana.