Ecuador. viernes 24 de noviembre de 2017
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Cárcel por cumplir su deber

Alberto Molina
Guayaquil, Ecuador

Alberto Molina

En los libros “Ecuador 1960-1990: insurgencia, democracia y dictadura” de Darío Villamizar Herrera (Editorial El Conejo, 1994) y “AVC. Revelaciones y Reflexiones sobre una Guerrilla Inconclusa”, de Juan Fernando Terán Jijón (Edit. Casa de la Cutura Ecuatoriana – Quito- 1994) se publican detalladamente los testimonios, con lujo de detalles, de los autores de asesinatos, asaltos, secuestros, etc. de los miembros de las organizaciones subversivas que actuaron, especialmente, en la década de los 80. Villamizar, de nacionalidad colombiana, se desempeñaba como vocero político en nuestro país de la organización subversiva colombiana M-19 y Terán fue miembro activo del grupo subversivo Alfaro Vive Carajo; es decir: a confesión de parte, relevo de prueba.


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A continuación transcribo fragmentos de los testimonios de los libros citados:

“Para el 12 de agosto (1983) se da la acción de AVC más sonada hasta entonces: la sustracción de las espadas de Eloy Alfaro y José Montero del Museo Municipal de Guayaquil. (…)”. (p.136).

“En el marco de esta formación, de la necesidad de ampliar y estrechar vínculos con otras organizaciones y otros procesos, es que se realiza, a finales de septiembre de 1983, el viaje de un contingente de AVC a Libia para, conjuntamente con otros Latinoamericanos, recibir y asimilar experiencias a nivel militar”. (p.138).

“El `rastrillo´ de la Policía en Quito, (…) fue asaltado el 12 de marzo de 1985 a las 02:00, por un número indeterminado de hombres (25 al parecer), quienes luciendo uniformes de la Policía llegaron hasta las dependencias y se llevaron una gran cantidad de armas…”. “El número exacto nunca se reveló, pero en total se sustrajeron entre 1.500 y 1.800 armas”. (p.154).

En la p. 163 se señala una serie de asaltos, al Banco Continental, al Banco Consolidado en Quito, al Banco La Previsora de Guayaquil, la toma de Radio Nacional Espejo. Asalto a la taquilla del estadio de Cuenca, asalto al pagador de la fábrica `La Universal´, asalto al carro blindado de Filanbanco en Guayaquil, en todos los asaltos se llevaron millones de sucres. “Asalto a la Fábrica de Cemento Chimborazo, cerca de Riobamba, de donde se sustrajeron 80 cajas de dinamita de 100 tacos cada una, fulminantes, mecha, máquinas, dinero y una carabina”. “El 18 (julio 1985), al mostrar sus identidades, uno de los guerrilleros disparó su arma, matando al policía Luis Cali de la Dirección General de Seguridad Política e hiriendo a otro”.

Del libro de Terán: “19 de agosto, comandos alfaristas bajo órdenes directas de José Luis Flores, incursionaron en el hospital Eugenio Espejo para liberar a Leonardo Vera (…). En el transcurso de la acción murieron miembros de la Policía Nacional que custodiaban a Vera”. p.70

Frente a los hechos señaldos, hay que recordar que los estados, a través de sus gobiernos legítimos, tienen la obligación de proteger a la sociedad de las rebeliones organizadas, armadas y apoyadas por un aparato político; haciendo uso legítimo de la fuerza para neutralizar y destruir a esas organizaciones que operan al margen de la ley; por lo tanto los miembros de la fuerza pública cumplieron estrictamente su deber, para preservar la seguridad e institucionalidad del Estado, ante el peligro de grupos subversivos que en sus públicas proclamas amenazaban tomarse el poder por las armas.

Resulta insólito que varios miembros de las Fuerzas Armadas, por haber cumplido fielmente su deber, se encuentran procesados y corren el riesgo de sufrir injustas condenas acusados de crímenes de lesa humanidad. Cumpliendo prisión domiciliaria, dos jefes militares de gran prestigio fallecieron, mientras que los subversivos que asesinaron, secuestraron, robaron armas, asaltaron bancos y amenazaron con tomarse el poder por las armas, son homenajeados, condecorados y reconocidos como héroes.

Recordemos aquí al filósofo francés Blaise Pascal (1623-1662), cuando advierte que “la justicia sin la fuerza es impotente y que la fuerza sin justicia es tiránica”. “Es preciso, agrega Pascal, unir la fuerza y la justicia, y para ello hacer lo que sea justo sea fuerte o que lo que sea fuerte sea justo”.

Alberto Molina Flores es Coronel (r) de las Fuerzas Armadas del Ecuador