Ecuador. lunes 23 de octubre de 2017
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Nuestro paraíso terrenal

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

Solamente existen dos modelos económicos: el del libre mercado y el de la economía planificada.

El modelo del libre mercado acepta no tener todas las soluciones y que la libertad individual debe prevalecer para progresar.


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El modelo de la economía planificada le otorga poder a un mesías que tiene todas las respuestas para construir un paraíso terrenal en el que no existen egoísmos ni preocupaciones por cosas materiales. Promueve la creación de un ser humano superior: un hombre nuevo dicen los comunistas. Por lo tanto, el que no quiere obedecer, en beneficio de la sociedad, es clasificado como egoísta y debe ser reprimido.

El inconveniente con la economía planificada, es que no funciona. El hombre necesita libertad individual para innovar y vivir. Ese sistema ha instaurado dictaduras hereditarias, como la de Kim Jong II en Corea del Norte y la de los hermanos Castro en Cuba. También fue instituida en Alemania Oriental, por las fuerzas opresoras rusas. Todos estos casos causaron y causan escasez, opresión; la existencia de un partido único de gobierno (sin elecciones) y eliminación de la libertad de expresión y opinión.

Los dos modelos económicos buscan el bienestar general, pero el Índice de Competitividad Global 2017-2018 revela que a los países con economía libres provocan mejor calidad de vida en favor de sus habitantes. Por ejemplo: Suiza, Estados Unidos, Singapur, Holanda, Alemania y Hong Kong.

Ecuador viene cayendo consistentemente en ese ranking desde el año 2009, pasando del puesto 44 al 97 entre 138 países. Según este índice, los mayores problemas para hacer negocios en el país son el cambio de reglas constantes, las altas tasas impositivas, las restricciones a la contratación laboral, la corrupción y la burocracia ineficiente.

Ecuador promueve la economía planificada por la SENPLADES. Y a pesar de los pobres resultados obtenidos y el dinero que dilapidan por la mala administración pública y la corrupción sin el control necesario de los poderes del Estado, tienen el descaro de pedir el incremento del impuesto a la renta para cubrir el hueco fiscal causado por ellos, no por la sociedad civil.

La vicepresidencia de la república tiene una nómina de 228 empleados con un rol de pagos mensual de 373 mil dólares en sueldos. ¿Cuánto tendría que producir una empresa privada para sustentar ese nivel de gasto? ¿Qué función en beneficio de la sociedad civil cumplen todos estos funcionarios públicos a los que tenemos que mantener vía impuestos?

Las personas que promueven la economía planificada solamente buscan un puesto público. No les interesa producir en forma sustentable. Quieren acomodarse personalmente en un sistema que no permite el disenso. Requiere lealtad absoluta al partido único, quien es el que decide beneficiar o perjudicar al individuo.

La economía planificada alega solidaridad. Ese enunciado mal aplicado, permite la existencia de monopolios públicos como el IESS. Y con esa excusa, la institución evita que los aportantes conozcamos cuánto tenemos en la cuenta individual en la que ahorramos para nuestra jubilación. O que podamos saber cómo andan las finanzas de esa institución, a la que todos pagamos mensualmente, pero el gobierno es quien la controla. Debería existir transparencia con las cifras.

Que un administrador no presente las cuentas es inadmisible en la empresa privada, pero en los regímenes de izquierda no es necesario, porque todo se justifica para lograr el paraíso terrenal.

La economía planificada ha sido nefasta para el Ecuador. Los hechos demuestran que es vital que busquemos el camino del libre mercado, que es el que ha permitido prosperar a todos los países que la aplicaron.