Ecuador. domingo 22 de octubre de 2017
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La adicción y las carencias

Maríasol Pons
Guayaquil, Ecuador

Todo ser humano tiene carencias.

;aríasol Pons

Hace poco leí un artículo en El Pais que explicaba lo que ha hecho Islandia para orientar a los jóvenes hacia comportamientos que los alejan de las drogas. No voy a describir el artículo, pero me detengo ante varias ideas interesantes acerca del análisis de comportamiento humano y qué hace que las personas, jóvenes o no, tomen decisiones que pueden ser destructivas para su vida.


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Harvey Milkman, catedrático estadounidense de psicología trabaja en Reikiavik. Él participó en un estudio integral sobre el abuso de drogas; al intentar responder la pregunta de qué por qué se drogan los chicos la respuesta es alucinante: “los chicos podían estar al borde de la adicción incluso antes de tomar la droga, porque la adicción estaba en la manera en que se enfrentaban a sus problemas”. Milkman es parte de un equipo de la Universidad Estatal Metropolitana de Denver para el desarrollo de la idea de que el origen de las adicciones está en la química cerebral. “La idea de la adicción comportamental se convirtió en nuestro distintivo” Es decir, la gente puede hacerse adicta a cualquier cosa. Bajo esta premisa, crearon el Proyecto Autodescubrimiento” orientado a que las personas encuentren que los hace sentir bien y se “coloquen” naturalmente de esa manera. El proyecto incluía chicos de 14 años, recibieron clases de artes marciales, arte, música; la idea era producir una serie de alteraciones en la química cerebral que les ayude a enfrentar mejor la vida. Entre esas cosas recibieron charlas para mejorar sus ideas sobre sí mismos y su existencia, así como sobre la interacción con los demás.

Milkman establece que las campañas de las drogas no funcionan porque nadie les hace caso, las personas necesitan capacidades básicas para llevar a la práctica esa información. Al leer esto no puedo dejar de lado las personas que tienen las capacidades básicas en exceso y también se pierden así mismos en el sentido de la existencia. Es ahí cuando vuelvo al tema de las carencias. Todos las tenemos, reconocerlas es fundamental. Programas de autoconocimiento y autovaloración deben ser promovidos en un esquema de sociedad cada vez más superfluo y alienado del contacto humano, sobretodo en los más jóvenes que deben conocer su valor para darse su lugar.

Milkman se convirtió en el mayor promotor de una sistema de educación de drogas que hoy da excelentes resultados. El programa incluye no sólo la oferta de instalaciones con programación deportiva, artística y lúdica sino también un esquema de “toque de queda infantil” que regula los horarios en que los chicos pueden estar solos en la calle, así también una campaña constante de que los padres deben pasar más tiempo con sus hijos. Cada país requiere su propia receta, lo mismo con cada persona.

El punto medular es que un ser humano que no se conoce, que no se escucha a sí mismo puede llegar a actuar en su propio detrimento. Todos podemos formarnos o deformarnos, la oportunidad está en dedicarle tiempo a pensar qué estamos escogiendo y para qué, no para juzgarnos sino para ir hacia aquello que nos suma, que nos alienta y que nos lleva a potencializar las carencias en oportunidades de desarrollo.