Ecuador. jueves 23 de noviembre de 2017
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A su casa

Juan Carlos Díaz-Granados Martínez
Guayaquil, Ecuador

Las propuestas compartidas en las mesas del dialogo representaban a diferentes sectores económicos. 

Todas coincidieron en que era necesario derogar el anticipo de impuesto a la renta, la Ley de Plusvalía y el impuesto a la salida de divisas; así como la creación de más modalidades de contratación laboral.


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El gobierno escuchó e hizo lo contrario.  Decidió aceptar las formulas fracasadas de los economistas remanentes de la administración anterior.  Digo fracasadas porque venimos decreciendo económicamente, mientras el porcentaje de la población económicamente activa con empleo adecuado también disminuye, alejando la meta de crear doscientos cincuenta mil trabajos anuales.

Alegan que quieren combatir la defraudación aduanera sin perseguir a los evasores y que por eso, han decidido incrementar aranceles, tasas aduaneras e impuesto a la renta.  Es decir, encarecen los costos y fomentan que las personas vayan a comprar a Colombia y a Perú hasta los útiles escolares.

Lo del contrabando excesivo es una excusa para seguir legislando en base a excepciones a la regla.  La mayoría de los importadores son honestos.  Pagan impuestos y crean empleos adecuados.  La SENAE y el SRI deben sancionar a los evasores.  Para eso remuneramos a esos servidores públicos.  Sin embargo, están incumpliendo con sus funciones.  Se han dedicado a la política, en lugar de defender la competencia leal.

En los primeros siete meses de este año, el sector comercial creció en un 8 % respecto al mismo periodo del año 2016, debido a que en junio del 2017  bajaron dos puntos del IVA, se eliminaron las salvaguardias y se ven mayores exportaciones no petroleras hacia la Unión Europea, especialmente de parte de las MIPYMES.  ¡Imagínate lo que sucedería si se deroga el anticipo de impuesto a la renta o el impuesto a la salida de las divisas! 

Las personas comenzaron a consumir más porque los precios descendieron por lo expuesto.  Además, se terminaron las sabatinas, generando mayor confianza.  Incluso la recaudación aduanera se incrementó cuando se eliminaron las salvaguardias. Esa es la receta para la prosperidad.

Cuando una empresa crece, existen nuevas fuentes de empleo y mayor tributación.  Las medidas económicas recientemente anunciadas no solucionan el hueco fiscal consecuencia de la negligente administración pública, ni reactivan el sector comercial, al que pertenecemos casi todos o del que dependemos.

Por eso, el equipo económico de los últimos diez años tiene que irse a su casa.  Para que los ciudadanos podamos tener mejores precios de los productos y servicios que se ofertan, reactivando la economía inmediatamente.  Caso contrario perderemos más empresas y empleos.  Las proyecciones del FMI para el próximo quinquenio así lo confirman.  No podemos seguir aplicando las mismas tácticas y esperar resultados diferentes. 

Mientras tanto, nuestros competidores regionales nos seguirán pasando por encima.  Ellos sí están ejecutando acciones para ser más productivos y competitivos.