Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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En medio de las protestas, Dilma propone convocar una asamblea constituyente

Brasilia, 24 jun.- En medio de las protestas, que hoy empezaron su tercera semana, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, planteó hoy un serio reto a los partidos tradicionales y propuso un plebiscito para concretar una postergada reforma política, que es una de las tantas demandas de las protestas que se extienden por el país.


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“Quiero proponer un debate sobre la convocatoria de un plebiscito popular que autorice el funcionamiento de un proceso constituyente específico para hacer la reforma política que el país necesita”, dijo Rousseff en una reunión con alcaldes y gobernadores, convocada para analizar lo que calificó de “delicado momento” para Brasil.

La jefa de Estado admitió que la reforma política, que es una de las tantas exigencias de las multitudinarias manifestaciones, “entró y salió muchas veces” durante “las últimas décadas” de la agenda del Parlamento, en el que muchos sectores la resisten.

La figura del plebiscito, que en los últimos años ha sido usada en Venezuela, Bolivia y otros países de la región, está contemplada en la Constitución brasileña, pero desde 1993 sólo ha sido utilizada dos veces para resolver asuntos de dimensión nacional.

La primera fue hace dos décadas, cuando los brasileños rechazaron un posible regreso del régimen monárquico abolido en 1889, y la otra en 2005, cuando votaron en contra de prohibir el comercio de armas de fuego.

En la propuesta del plebiscito Rousseff enmarcó la lucha contra la corrupción, que es otra de las demandas de las manifestaciones, y planteó que los delitos que impliquen dinero público sean castigados “con penas severas, mucho más severas” de las que hoy existen.

Planteó además un gran “pacto nacional”, que implica la reforma política y acciones inmediatas para mejorar los servicios públicos, el transporte, la salud pública, la educación y, además, mantener la responsabilidad fiscal y el combate a la inflación.

En esas propuestas, recogió muchas de las quejas de una sociedad de la cual afirmó que ha “avanzado mucho” en los últimos años, pero que ahora está en la calle exigiendo “más ciudadanía” y que “los cambios continúen, se amplíen y sean aún más rápidos”.

Sobre el transporte, que está en la órbita municipal y regional, propuso a alcaldes y gobernadores que estudien alternativas para reducir aún más impuestos a ese sector, como ya hace el Gobierno federal.

Para atender las demandas de transporte más barato, anunció una próxima eliminación de impuestos federales al diesel que usan los autobuses y a la electricidad que mueve los metros y los trenes.

En el área de salud pública, exigió “acelerar” las inversiones ya proyectadas y reiteró su intención de contratar médicos extranjeros para reforzar la atención en regiones del país que no cuentan con los profesionales necesarios.

Rousseff, quien ya ha propuesto contratar a médicos cubanos, españoles y portugueses, admitió que con esa propuesta enfrentará “un debate democrático”, en alusión al rechazo de los colegios profesionales del país a esa iniciativa.

Sobre la educación, cuya calidad también es objeto de reclamos en las manifestaciones, insistió en que la totalidad de las regalías del petróleo atesorado en aguas profundas del Atlántico se destinen a ese sector, lo cual depende de la aprobación del Congreso.

“Confío en que los señores congresistas aprobarán eso con la debida urgencia constitucional”, declaró Rousseff sobre un asunto que también enfrenta resistencias en sectores del Parlamento.

Antes de la reunión con alcaldes y gobernadores, la presidenta había recibido a representantes del Movimiento Pase Libre (MPL) de Sao Paulo, que hace dos semanas convocó las primeras protestas contra un aumento del precio del transporte, ya derogado.

“El diálogo es un paso importante, pero sin acciones concretas no hay avances”, declaró Mayara Vivian, una de las portavoces del MPL.

Mientras en Brasilia se sucedían esas reuniones, en el resto del país las protestas continuaban en varias ciudades y se convocaban otras para los próximos días.

Sobre esas protestas, y con la voz entrecortada por momentos, Rousseff reiteró que “deben ser escuchadas con humildad”, pues son la “expresión democrática del pueblo” y deben servir para concretar los “anhelos de una ciudadanía que quiere más y más rápido”. EFE