Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Buenaño dice que se va de España con “convicción y tranquilidad del deber cumplido”

Las pautas de la comunidad ecuatoriana en España han cambiando debido a la crisis económica y los emigrantes han pasado de ser “inversores” en su país con el envío de remesas, a convertirse en un sector vulnerable que necesita el apoyo de su gobierno.


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Este es el panorama que observa la embajadora saliente de Ecuador en España, Aminta Buenaño, quien tras dos años en el puesto se dispone regresar a su país, donde asegura que no tiene planes concretos y estará a disposición del presidente Rafael Correa.

En una entrevista con EFE, Buenaño, quien fue vicepresidenta de la Asamblea Constituyente de Ecuador, hizo un balance de su gestión.

A mi me tocó vivir la época mas dura, la de la crisis. Cuando llegué tuve como el reto de enfrentar la crisis de las hipotecas, implementar las asesorías jurídicas gratuitas en los grandes consulados de Madrid, Barcelona y Valencia“, dijo la embajadora, quien es reemplazada por Miguel Calahorrano.

Asegura que deja a la comunidad ecuatoriana en España, que con más de 400.000 personas es una de las mayores de inmigrantes, “fortalecida, que asume retos, que lucha por sus derechos en la patria de acogida pero que también necesita mucho apoyo y atención por parte del Estado” ecuatoriano.

El Gobierno de Ecuador a través de su embajada estableció un servicio de asesoramiento jurídico para sus nacionales en situaciones desesperadas provocadas por la pérdida del empleo y de la vivienda por el impago de la hipoteca.

La legislación española no contempla en general la dación en pago, por lo que la deuda se mantiene pese al desahucio.

Más de 9.000 familias ecuatorianas se beneficiaron de este asesoramiento gratuito, dijo Buenaño, quien explicó que las preocupaciones de los emigrantes se concentran en la dificultad para pagar las hipotecas de sus viviendas, el desempleo y el acceso al sistema de salud pública y a la educación.

“He vivido con ellos la crisis y hemos peleado juntos”, dijo la embajadora saliente al referirse a los emigrantes ecuatorianos, y afirmó sentirse “orgullosa de haber trabajado y haber conocido gente valerosa y luchadora como son nuestros migrantes”.

El problema de las hipotecas de emigrantes ecuatorianos motivó la intervención del Defensor del Pueblo de Ecuador, Ramiro Rivadeneira, quien presentó una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos basada en el caso de un emigrante.

El Gobierno de Correa puso en marcha diversos programas para facilitar el retorno de los emigrantes, especialmente de maestros y médicos y también ofrece tierras de cultivo para los emigrantes que quieran regresar, además de un plan de becas universitarias y de formación.

“Siempre hemos sido respetuosos de los derechos humanos. Nuestras políticas a nivel exterior son soberanas y dignas”, afirmó Buenaño al ser preguntada por el caso del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

Antes de irse de España, Buenaño invitó a los inversores españoles para que inviertan en Ecuador, un país que, según afirma, ofrece estabilidad política, económica, jurídica, con ventajas fiscales y que atraviesa un “momento muy bueno”.

Me voy con la convicción y tranquilidad del deber cumplido“, dijo y recordó que en las pasadas elecciones presidenciales en Ecuador hubo un aumento de la participación de los emigrantes en España y el 85% dio su voto a Rafael Correa.

Sobre América Latina, Buenaño considera que “estamos siguiendo una política muy importante de integración (…), ese es el eje de la política exterior de Ecuador”. EFE