Ecuador. Lunes 26 de septiembre de 2016
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Jairala: “Reconozco los méritos de Correa. Pero sus errores requieren urgente rectificación”

Tres meses antes de que la Convención Nacional del partido Centro Democrático decida sus candidatos a las próximas elecciones, el Prefecto del Guayas, Jimmy Jairala Vallaza (Guayaquil, 1957) ha empezado a recorrer el país y a reunirse con gremios en distintas provincias. En 2014 fue reelecto en el gobierno de la provincia, como aliado del gobierno, con la más alta votación que haya obtenido antes un prefecto (más de un millón de votos) mientras su binomio, la candidata de PAIS, Viviana Bonilla, era derrotada por el alcalde Jaime Nebot.

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La reelección de Jairala en esas circunstancias podría haber parecido sorprendente, sobre todo si uno considera que cuatro años antes había llegado al cargo aupado por la oposición y enfrentando nada menos que a la propia hermana del Presidente Rafael Correa, Pierina. Antes había ejercido el periodismo por treinta años en los medios del Grupo Isaías, que precisamente fueron incautados por el régimen al inicio del gobierno. Nada de lo cual ha impedido que Centro Democrático, el partido fundado por Jairala, llegue a formar parte de un frente político (el Frente Unidos) que junto a AVANZA, de Ramiro González, y el grupo de exguerrilleros de Alfaro Vive Carajo, han apoyado al régimen.

Imperturbable, Jairala nos ha recibido en su despacho de la Prefectura. Este es un resumen del diálogo.

¿Usted busca la candidatura a la Presidencia de la República?

Estamos evaluado esa posibilidad, y estamos analizando los insumos que vamos alimentando en cada visita. Porque en lugar de elaborar una agenda con lo que opinan los asesores, lo que hemos preferido es escuchar. Y estamos viajando y reuniéndonos con gremios, con representantes de las cámaras de producción, campesinos, ganaderos, universidades, en cada una de las ciudades a las que visito, porque si bien hay problemas comunes en todo el país, también cada provincia tiene su micro realidad.

Eso nos ha servido para la construcción de un gran agenda, que será presentada alrededor del 30 de septiembre, que será cuando tomemos la decisión de ir o no por la presidencia de la República. En todo caso, irremediablemente, vamos a presentar candidatos a la Asamblea en todas las provincias.

¿Existe la posibilidad de que sea candidato a la presidencia de PAIS o apoyado por PAIS?

Eso sería una espculación, porque en este momento ni PAIS tiene candidato. Y en este momento nosotros estamos trabajando por nuestra candidatura. Buscar alianzas tendría que darse cuando tomemos una decisión en septiembre. En este momento todo es especulativo, los únicos candidatos ciertos son el señor Lasso, y el señor Dalo Bucaram.

¿Usted pudiera ser binomio de Lenín Moreno?

Esa no sería una decisión mía, sino que debería haber una invitación de PAIS, que no la ha habido. Pero antes del 30 nosotros no podemos tomar ninguna decisión. Nosotros estamos construyendo una agenda, y si mañana llegamos a conversar con un eventual aliado, deben saber que vamos a negociar en base a esta agenda. En el supuesto que usted plantea, que Lenín Moreno me invite a ser su binomio, debe ser en base al programa que hayamos construido. Porque si bien nosotros hemos reconocido muchos aciertos a los primeros años de gobierno, hay que aceptar que en los dos últimos años se han cometido errores que ameritan una urgente rectificación. Un acuerdo sin beneficio de inventario no funciona. Con nadie.

¿Qué opinión tiene usted de Lenín Moreno?

Es un hombre de diálogo, de consenso. Es un hombre interesante. De los mejores que tiene en sus filas PAIS. Pero más allá de las simpatías personales que tenga por él, no puede hablarse de un binomio sino en base a un programa que aún estamos elaborando.

¿Cómo enfrentaría usted la crisis económica?

Si un candidato ofrece fórmulas mágicas está faltando a la verdad. Esta crisis la vamos a vivir los dos años siguientes, lo que tenemos que determinar es cómo la sobrevivimos. Yo empezaría renegociando la deuda con China. Es muy difícil negociar tasas, pero sí se puede negociar plazos, porque el Ecuador lo que necesita es un respiro. Si el próximo año las hidroeléctricas están funcionando y se produce el ahorro de 1.200 millones de dólares, y se renegocia la deuda con China, vamos a tener un respiro. Hay también que renegociar los contratos petroleros. Luego el Ecuador necesita un gran golpe de confianza, que hay que darlo con un gran acuerdo nacional en torno a la productividad. Porque después de diez años de una permanente confrontación, justificada en su primera etapa porque era necesario establecer unos cambios, pero estamos ya en otro escenario.

El presidente de la República sale del escenario. Y el Ecuador necesita acuerdos, paz. Y eso hay que lograrlo con acuerdos con quienes generan la producción. No podemos pelearnos con los empresarios, con los industriales, con los banqueros, con los campesinos, los trabajadores. Menos en esta crisis.

Ese acuerdo nacional por la productividad es necesario para lograr inversión extranjera. Yo creo que hay que vender el Banco del Pcífico a la banca extranjera, sin la carga del cinco por ciento a la circulación de capitales. Que entre dinero fresco de afuera. Estamos muy preocupados por el dinero que sale y no por el que puede entrar.

¿Usted impulsaría la derogatoria del impuesto a la salida de capitales?

Para las operaciones de la banca internacional.

¿Usted propiciaría la reducción de impuestos?

En esta crisis tenemos dos problemas: la caída del precio del petróleo y la paralización de la obra pública. El estado ha dejado de ser el motor de la economía y esto es un golpe. Si no hay un ambiente de confianza, es difícil que lleguemos a un acuerdo en los impuestos. Tenemos que volver la mirada al campo. Guatemala ahora produce más banano que nosotros. Uruguay produce el doble de arroz que nosotros. El sector ganadero está en crisis.

¿Usted cree que hay que cambiar el modelo económico?

Hay que mejorar el modelo económico, ajustarlo a los nuevos tiempos.

¿Hay que reducir los impuestos?

Sí.

¿Hay que abrir el país a la inversión extranjera?

Absolutamente sí. Y a los acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio. En este momento corremos el riesgo de que la caja de banano se encarezca en 48 centavos, lo que nos deja fuera de los mercados, si no firmamos un acuerdo comercial con Europa antes de diciembre.

¿Usted firmaría tratados de comercio con Europa y los Estados Unidos?

Absolutamente sí.

¿Usted impulsaría la permanencia del Ecuador en la ALBA?

El ALBA es un organismo político, y yo no veo la necesidad de que el Ecuador salga. Con el ALBA no hemos solucionado los problemas de mercado. Los vamos a solucionar desde otra óptica.

¿Usted buscaría llevar al Ecuador a la Alianza del Pacífico?

Sí. A las soluciones del país no se les puede poner etiqueta. No porque algo sea de izquierda, no porque sea de derecha; desde el centro nosotros vemos las cosas de una manera menos dogmática, más pragmática. Si en este momento el país necesita fortalecer la dolarización, atraer recursos, ser competitivos, es fundamental abrir el Ecuador a los mercados internacionales. Los mismos empresarios ayudarán al país a que negociemos en forma favorable, pero siempre acortando esa brecha que hay entre los que toman las decisiones políticas y los que producen, que muchas veces no han sido tomados en cuenta.

Con estos planteamientos suyos, usted no podría ser candidato por PAIS.

No. Primero que no me estoy promocionando como candidato del gobierno. La nuestra es una propuesta de centro, que tiene que ser analizada por quienes quieran sumarse a esta propuesta de centro. Si ocurriera la situación, poco probable, de que nos inviten a integran un binomio con Lenín Moreno, tendremos que negociar, de manera legítima que se incorpore a esa alianza nuestra agenda de centro. No podría ser una alianza sin beneficio de inventario.

¿Cómo ve usted lo que ocurre en Venezuela?

Mal haríamos en comparar lo que ocurre en Venezuela con lo que ocurre en Ecuador. Yo respeto las democracias, pero si en Venezuela no se acepta una cultura de diálogo, si no se llega a una mesa de negociación, hay un enorme riesgo de la estabilidad democrática, empujada por la propia sociedad civil que se siente asfixiada por la precariedad en que se está viviendo en Venezuela.

¿Usted cree que en Venezuela se vive una democracia?

Creo que vive una democracia frágil. Y tan frágil en la medida de que el presidente de la República no acepta la posibilidad de ser revocado. Un demócrata siempre debe aceptar la posibilidad de ser revocado por el pueblo. En democracia es absolutamente legítimo que los ciudadanos se pronuncien.

¿Cree que la OEA debe aplicar la Carta Democrática a Venezuela?

No. Yo creo que la solución es el diálogo. O que el presidente de la República se someta a un referéndum revotatorio. Que el pueblo decida en las urnas.

¿Usted está de acuerdo con la vigencia de la ley de comunicación?

Yo dije siempre que la mejor ley de comunicación es la que no existe. Mi posición sobre el tema no ha variado. Tal es así que esta ley necesita ciertos ajustes, y el propio gobierno va a tener que plantear unos ajustes que deberán ser estudiados por la Asamblea. Pero habría sido mejor vivir esta democracia sin ley de comunicación, pero ahora la hay. Ha sido buena para algunas cosas, ha sido buena para evitar ciertos abusos. También hay subjetividades sobre cómo deben titular, o ciertas opioniones. Eso debe ser revisado.

Si llegara a plantearse en una nueva Asamblea la derogatoria de la ley de comunicación, su partido cómo votaría.

Si se plantea así, votaríamos por la derogatoria. Pero me parece que habrá más consensos para una reforma. No sabemos cómo será la próxima Asamblea, pero podemos ir ganando tiempo, y la propuesta de reformas vendrá desde el mismo gobierno.

¿Qué opinión tiene de la candidatura del señor Guillermo Lasso?

A mi no me gusta hablar de otras candidaturas. En lo personal yo tengo una relación de amistad y respeto con todos los candidatos. Pero desde el punto de vista político me parece que ninguno de los precandidatos ha presentado una propuesta aterrizada para los problemas del país. Porque proponen soluciones mágicas, como que cambiando al Presidente o cambiando el modelo se solucionarán los problemas, y eso es altamente improbable. Yo creo que vamos a tener dos años complicados, y tenemos que vivir esta crisis. No hay ninguna solución mágica, que no sea que el petróleo vuelva a subir a cien dólares, lo cual es altamente improbable. La solución no es cambiar de Presidente. Eso solo no va a mejorar la economía.

Pero si el problema no se soluciones cambiando el modelo, cómo se soluciona.

Se soluciona mejorando el modelo. Cambiando a una cultura de diálogo, de paz. La solución es ser menos dogmático y más pragmático. Usar más el sentido común.

Muchos creemos que la solución es el cambio de Presidente, el cambio de modelo económico, e incluso de Constitución. ¿Usted es partidario de una Asamblea Constituyente que busque la independencia de la función judicial, de los organismos de control?

Esas son percepciones. Los jueces fueron elegidos por concurso. Hubo unos procesos. Yo recuerdo las épocas anteriores, donde el Congreso elegía a los titulares de la función judicial. Yo tengo recuerdos vivos de cómo se negociaban las cosas antes, y cómo cada congresista tenía su cuota de jueces, y cada fiscal obedecía a determinado congresista.

¿Usted cree que la administración de justicia actual es imparcial y no politizada?

Yo creo que si nos demuestran que no hay dependencia, deberíamos tomar una decisión.

¿Usted no cree que están politizadas?

No. Yo en este momento no puedo opinar de algo que no conozco. Yo no he participado en los procesos. En las decisiones que ha tomado PAIS, buenas o malas, hay muchas buenas, no se han consultado con Centro Democrático. Yo no he sido consejero del Presidente de la República. Nos hubiera gustado que escuchen nuestro criterio, pero no ha ocurrido así.

Entonces no cree en la necesidad de una Asamblea Constituyente.

No. Yo creo que primero hay que poner la casa en orden.

  • Entrevista realizada el 8 de junio por Carlos Jijón.
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