Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Poca presencia estatal dificulta la vida de niños en las fronteras

Imagen de refugiados en la frontera. Foto de Archivo, La República.

La poca presencia del Estado ecuatoriano en sus fronteras hace que sea más vulnerable la vida de los niños que viven en esas zonas, según advirtieron diferentes Organizaciones No Gubernamentales (ONG).


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La coordinadora de movilidad humana de “Save the Children” en Ecuador, María Espinosa, explicó a Efe que los niños que viven en la frontera “están invisibilizados” y cuentan con poca ayuda estatal.

Espinosa aseguró que hay “un país que trata de invisibilizar sus fronteras”, por lo que pidió al Estado “que cumpla su rol y garantice los derechos” de los niños en esas zonas olvidadas.

“Save the Children” junto a otras ONG nacionales y extranjeras, además de autoridades del Gobierno, se reunieron hoy para analizar la situación de los niños y adolescentes en las fronteras ecuatorianas con Colombia y Perú.

Según el antropólogo Fernando Suárez, director técnico del gubernamental Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia, sí existen políticas estatales dirigidas a garantizar los derechos de los menores que viven en la frontera, como el acceso a la educación o salud, independientemente de su nacionalidad.

No obstante, reconoció que aún hay cosas por hacer, por lo que dijo que el Estado debe trabajar conjuntamente con la sociedad civil y las ONG en la búsqueda de mejoras a la calidad de vida de los niños de la frontera.

Espinosa replicó y dijo que la zona está marcada por la falta de infraestructuras básicas, el acceso de los niños a la educación y a la salud, agravada por una situación de violencia.

En este sentido, Espinosa señaló que los niños que viven en la frontera con Colombia tienen que lidiar con “el conflicto armado” colombiano, “los flujos de violencia y de violación de derechos humanos”, así como “las dinámicas de conflictividad social” generadas por el “extractivismo o las grandes empresas como palmicultoras, camaroneras y petroleras”.

Mientras que en la frontera con Perú, la situación “está más marcada por el tráfico y la trata de personas con fines de explotación sexual y laboral, el narcotráfico, situaciones de pobreza extrema (…). Además está el tema minero que aprovecha mano de obra barata peruana, entre ellos niños y niñas”, detalló.

Espinosa señaló que más de 660.000 niños viven en zonas fronterizas, según datos del censo de 2001 que podrían variar, ya que son regiones con flujos migratorios permanentes.

Por su parte, Miller Fernández, coordinador del “Centro Claretiano Justicia y Paz”, aseguró que en la frontera con Colombia “faltan políticas” y la “voluntad del Estado” para atender a las personas que habitan ahí y que “viven en una dinámica de guerra”, fruto del conflicto armado colombiano.

Eso hace que los niños y adolescentes de esa zona “desarrollen una agresividad” y, además, tengan problemas de “desnutrición”, según Fernández.

Por otro lado, resaltó que la falta de centros médicos, escuelas y viviendas hacen que la vida de los menores “sea más vulnerable”.

Belén Carrillo, del Consorcio de Organizaciones no Gubernamentales a favor de la Familia e Infancia Ecuatoriana (Confie), dijo que las zonas fronterizas están marcadas por la pobreza económica y por ser “los sitios más olvidados del país”, por lo que su accesibilidad es difícil.

Esto, según Carrillo, repercute directamente en la calidad de vida de los menores, quienes deben desplazarse largas distancias para ir a estudiar o al médico.

Por eso, indicó que el Estado debe asumir que esta “realidad existe” e invertir en el desarrollo de las zonas fronterizas para que sus habitantes, entre otras cosas, puedan tener acceso al agua potable, alcantarillado, salud y educación. EFE