Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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El papa insta a los cristianos a no ser “hipócritas y moralistas”

El papa Francisco instó este miércoles a los cristianos a que no sean “hipócritas y moralistas”, sino “magnánimos y de corazón grande” y aclaró que el cristianismo no es una “casuística de preceptos” porque esta concepción impide comprender que Dios es una “alegría”.


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El pontífice hizo estas manifestaciones durante la misa que celebró en la capilla de la residencia de Santa Marta, donde se aloja, cuya homilía dedicó a la parábola de los escribas y los fariseos, del Evangelio de Mateo, quienes alardeaban en público de dar limosna, de rezar y del ayuno.

Francisco señaló que el comportamiento de los escribas y fariseos, “que imponen tantos preceptos”, es contrario a lo que Jesús enseñó a sus discípulos.

“Jesús lo dice: Son moralistas sin bondad, no saben qué es la bondad (…) Te llenan de preceptos, pero sin bondad. Aquellos que se colocan tantos paños, tantas cosas, para aparentar que son majestuoso, perfectos, no tienen sentido de la belleza y como mucho llega a una belleza de museo”, aseguró el Pontífice.

Para el papa, estas personas son “hipócritas de la casuística “, “intelectuales sin talento” que no tienen “la inteligencia de encontrar a Dios, de explicar a Dios con inteligencia”, y a quienes Jesús “reprochará tanto”.

El Obispo de Roma añadió que el Señor también se refiere a otra clase de hipócritas, aquellos que van “sobre lo sagrado”: el ayuno, el rezo y la limosna, “los tres pilares de la piedad cristiana”.

“También sobre este camino hay hipócritas, que alardean de hacer el ayuno, dar limosna y rezar. Pienso que cuando la hipocresía llega a ese punto de la relación con Dios, estamos bastante próximos del pecado contra el Espíritu Santo. Éstos no saben de belleza, no saben de amor, no saben de verdad: son pequeños, viles”.

El papa Bergoglio agregó que la hipocresía en la Iglesia “hace daño a todos” e indicó como “icono” a seguir el “publicano” que con “humilde sencillez” reza diciendo “ten piedad de mi, Señor, que soy un pecador”.

“Este es el rezo que debemos hacer todos los días, con el conocimiento de que somos pecadores” -subrayó- “pero con pecados “concretos, no teóricos”.

Según Francisco, este rezo es el que ayudará a los cristianos a recorrer el camino contrario a la hipocresía y a la tentación que “todos tenemos”, aunque precisó que todos tenemos también “la gracia que viene de Jesús Cristo”.

“La gracia de la alegría, la gracia de la magnanimidad”, destacó. EFE