Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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El “G8 vaticano” quiere redactar una nueva constitución para regular la Curia

Ciudad del Vaticano, 3 oct (EFE).- El llamado “G8 vaticano”, el Consejo de los ocho cardenales nombrados por el papa Francisco para ayudarle en su gobierno, se inclina por redactar una nueva constitución que regule la composición y el funcionamiento de la Curia, el gobierno de la Iglesia Católica.


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El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, explicó hoy que en estos tres días de reunión del Consejo de cardenales, éstos se han orientado por la necesidad de “no simplemente actualizar con pequeños retoques la Constitución Apostólica ‘Pastor Bonus’, sino redactar una nueva con novedades consistentes”.

El pasado 13 de abril, el papa Bergoglio anunció la creación de este Consejo, formado por ocho cardenales, para que le ayudasen en el gobierno de la Iglesia y para estudiar un proyecto de revisión de la constitución apostólica sobre la Curia Romana, tal y como habían pedido muchos purpurados en las reuniones previas al cónclave.

El Consejo, al que ya llaman “el G8 del Vaticano”, se ha reunido con el papa durante tres días (del 1 al 3 de octubre).

“La idea es destacar la naturaleza de la Curia al servicio de las Iglesias locales, en la dirección de la subsidiariedad, es decir eliminar su carácter centralista”, explicó hoy Lombardi.

A este respecto, en una entrevista que hace unos días Bergoglio concedió al diario italiano “La Repubblica”, el pontífice denunciaba que el defecto de la Curia romana es que se ocupa sólo de los problemas de la Santa Sede, olvidando el mundo que le rodea.

En estas primeras tomas de contacto, según informó Lombardi, también se abordó el tema de la poderosa Secretaría de Estado, que según los ocho cardenales, “tiene que ser a todos los efectos una secretaría del papa”.

Una consideración, apuntó Lombardi, que tendrá muy en cuenta Francisco el próximo 15 de octubre cuando el antiguo nuncio en Venezuela, Pietro Parolin, tome posesión de su cargo como secretario de Estado en sustitución de Tarcisio Bertone.

El Consejo de cardenales también introdujo otra posible novedad que es crear la figura del “Moderator Curiae”, es decir un mediador de las relaciones entre los jefes de los dicasterios, los “ministerios” que forman el gobierno de Iglesia, y el papa.

De esta manera se quitaría esta competencia a la actual Secretaría de Estado.

Otro tema ha sido “la posible reordenación de las instituciones que se ocupan de las administraciones de los bienes temporales de la Iglesia”, añadió Lombardi.

En esta primera ronda, otro argumento de debate ha sido la necesidad de reorganizar el Sínodo de los obispos.

El pontífice, explicó Lombardi, comenzó esta ronda de reuniones introduciendo una “reflexión sobre eclesiología del Concilio Vaticano II”, es decir su influencia en la Iglesia.

En la misma reflexión, se habló sobre “la misión de la Iglesia, de las relaciones entre Iglesias locales y la Iglesia universal, sobre el tema de la Iglesia de los pobres, de los laicos en la Iglesia, sobre el carácter de servicio de las instituciones eclesiásticas, sobre el servicio al bien común”, añadió Lombardi.

Otras reflexiones de las que se ha hablado fueron cómo afrontar “el estudio de argumentos de la pastoral familiar a los que el papa ya se ha referido”, dijo Lombardi en relación al tema de los divorciados que se han vuelto a casar.

Lombardi volvió a reiterar que todo ello necesitará una “larga reflexión” y por tanto no hay que esperar que los cambios sean inmediatos.

El “G8” del Vaticano está formado por los cardenales Giuseppe Bertello, Francisco Javier Errázuriz Ossa, Oswald Gracias, Reinhard Marx, Laurent Monsengwo Pasinya, Sean Patrick O’Malley, George Pell y Andrés Rodríguez Maradiaga, aunque el papa se reservó la posibilidad de variar su número.

En un primer momento, se reunieron en la Sala de la Biblioteca del Palacio Apostólico, pero ya por la tarde se trasladaron a una pequeña sala de la residencia de Santa Marta, donde los cardenales se están alojando en estos días.

En estas primeras reuniones, que se prolongaron de 09.00 a 12:30 de la mañana y de 16.00 a 19.00 de la tarde, el papa ha participado siempre a excepción del miércoles por la mañana, cuando se ausentó para celebrar la audiencia general. EFE