Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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En Galápagos se trabaja en un altar para “El Solitario George”

Quito, 19 oct (EFE).- Jorge “El Solitario”, una tortuga gigante fallecida en 2012 y que fue la última de su especie, tendrá su altar en las islas Galápagos, donde vivió casi un siglo y se constituyó en un icono de la conservación de ese paradisíaco archipiélago ecuatoriano, declarado Patrimonio de la Humanidad.


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Ese es el criterio de Arturo Izurieta, director del Parque Nacional Galápagos (PNG), quien también confía en que la ciencia pueda darle a Jorge una posibilidad para revertir la extinción de su especie: la chelonoidis abingdoni, que habitó en la isla Pinta.

Lo primero es preparar el lugar donde el cuerpo de “El solitario” se exhibirá en la sede del PNG, ubicado en Puerto Ayora, en la Isla Santa Cruz, donde el quelonio vivió en cautiverio tras ser rescatado hace cuarenta años de Pinta como único sobreviviente de su familia.

El cuerpo embalsamado de Jorge va a ir donde “siempre se pensó que debía ser su morada”, aunque la adecuación para que se conserve por mucho tiempo “va a tomar su tiempo”, comentó Izuerieta en entrevista con Efe.

El PNG dispone un proyecto de construcción de la morada, cuyos planos y diseño se han modificado “con las especificaciones técnicas que hemos obtenidos del Museo Americano de Historia Natural”, donde Jorge fue embalsamado.

Al momento, dijo el director, se realiza “la readecuación de la casona de tortugas, que es uno de los cinco segmentos de visita” del circuito bautizado como “Fausto Llerena”, el nombre del guardaparque más antiguo del PNG y que cuidó al ‘Solitario Jorge’ por casi cuatro décadas”.

Lo que se busca con las adecuaciones es alcanzar “las más altas condiciones” para que el cuerpo de “El Solitario” permanezca incólume por “muchísimo tiempo en el futuro”.

Y es que, “definitivamente las condiciones ambientales para un espécimen de la calidad del solitario Jorge” deben ser óptimas y, por ello, la morada debe tener una temperatura estable de unos “70 grados fahrenheit” o 21 grados centígrados.

Además, la humedad relativa del sitio debe permanecer entre el 30 y 40 por ciento y no se puede permitir que los rayos ultravioleta del sol lleguen a la piel de la tortuga.

“Tiene que haber una luminosidad equivalente a cinco velitas encendidas por periodos cortos de tiempo”, pero, lo más importante es “la capacitación del personal del Parque” que se encargará del “mantenimiento de la infraestructura y del espécimen”, apuntó.

Paralelamente a la adecuación de la morada de Jorge, el PNG, una entidad adscrita al Ministerio de Ambiente de Ecuador, continúa con estudios que permitan recuperar la especie chelonoidis abingdoni.

Esas investigaciones arrancaron en 2007 y desde entonces se han tomado muestras de tejidos de 1.726 tortugas que habitan en la Isla Isabela, la más grande del archipiélago, específicamente del volcán Wolf que se levanta en el norte de esa formación.

“Se tomaron muestras de sangre para realizar estudios que nos permitan ver cuál es la proximidad de ese material” con las características genéticas de Jorge, explicó Izurieta, tras destacar que algunos resultados de esa investigaciones son “interesantes”.

Se identificaron algunas “tortugas híbridas” que compartían características genéticas de quelonios oriundos de las islas Floreana y de Pinta.

Esto porque, al parecer, piratas y bucaneros de épocas pasadas utilizaban este punto de Isabela para almacenar tortugas gigantes de otras islas, con el fin de mantener una fuente de abastecimiento alimentario para sus viajes.

“La idea es que en el tiempo futuro se puedan cruzar los híbridos para obtener descendencia” con características cercanas a la genética de Jorge, señaló Izurieta que piensa que se podrían obtener especímenes con una pureza de entre el 95 y 97 por ciento.

Sin embargo, dijo que ese trabajo no será nada fácil, pues “las tortugas se reproducen en largos periodos de tiempo y, probablemente, tomará entre 200 años para poder tener a un individuo con una genética igual o parecida al ‘Solitario Jorge'”.

De momento, lo más importante es que el cuerpo de ese quelonio vuelva a su terruño, porque su imagen representa mucho para el archipiélago, para el país y el mundo.

Jorge “representa los valores que tiene la naturaleza y el respeto que deben tener los seres humanos con el ambiente”, apostilló Izurieta. EFE