Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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El pánico se apodera de Mali por culpa del ébola

(Foto AP/Abbas Dulleh)

Bamako, 12 nov (EFE).- El pánico se ha vuelto a apoderar de los malienses, que temen que tras la segunda muerte por ébola en menos de 20 días y el anuncio esta misma tarde de un nuevo infectado aparezcan más casos.


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Por el momento, el Gobierno de Mali, al que una parte de la población acusa de negligencia, confirmó esta mañana la muerte de un enfermero de 25 años, y esta tarde fuentes del Ministerio de Sanidad aseguraron que hay otro infectado en la misma clínica en la que trabajaba el fallecido.

Las primeras investigaciones han desvelado que el enfermero se hizo cargo de un imán de 70 años, que ya había pasado por al menos otros dos centros médicos antes de fallecer, el pasado 27 de octubre, en la clínica Pasteur de Bamako, situada en un barrio donde abundan las embajadas y los centros comerciales.

Se piensa que el enfermero, que llevaba solamente tres meses en la prestigiosa clínica, se contagió en las labores de preparación del cadáver del imán, que fue enterrado sin que se llegara a confirmar o descartar que padecía la enfermedad.

El ébola es más virulento cuando un paciente muere y el cuerpo del imán fue transportado a una mezquita de Bamako donde se le lavó de acuerdo con el ritual musulmán, así que se piensa que puede ser alto el número de personas que participaron en la ceremonia.

Posteriormente, el cadáver fue trasladado a Guinea Conakry.

El imán viajó hasta Bamako en coche con sus dos esposas, su hermano y su hijo, y entre algunos de los habitantes se rumorea que una de sus mujeres y el hijo han fallecido.

“No entiendo cómo el imán, con los síntomas que presentaba, pudo ingresar tan fácilmente en la clínica Pasteur, una de las más respetadas de Mali”, comenta un ciudadano en Bamako.

La noticia también ha alarmado a la Misión de la ONU en Mali (Minusma) que esta tarde confirmó que “una veintena” de sus cascos azules se encuentran en la clínica Pasteur, a la que ingresaron en distintos momentos del mes de octubre por distintas heridas recibidas en el transcurso de su trabajo.

Según dijo esta tarde en una rueda de prensa en Bamako el ministro maliense de Sanidad, Ousmane Doumbia, en la clínica se encuentran en cuarentena alrededor de 30 personas, la misma situación de al menos 45 familiares del enfermero.

Asimismo, Doumbia indicó que en la localidad de Djicoroni, adonde fue trasladado el cadáver del imán, se han identificado y puesto en cuarentena a 16 personas.

Otras de las principales acusaciones que la población hace al Gobierno es el hecho de que no haya aumentado las medidas de seguridad en la frontera con Guinea Conakry después de que el pasado 24 de octubre falleció una niña de 2 años que viajó a Mali desde ese país, uno de los más afectados por la actual epidemia de ébola junto con Liberia y Sierra Leona.

La única relación entre la niña y el imán, que no se sabe si murió por ébola, es que ambos llegaron a Mali procedentes de Guinea Conakry.

Mientras algunos malienses ya exigen que se cierren las fronteras con Guinea Conakry, otros han tomado sus propias medidas.

En los mercados los productos procedentes de Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona ya no se venden y algunos de los responsables de los hoteles exigen un certificado médico a las personas que llegan de allí.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que Mali “está bien preparado para implementar medidas de emergencia y mantener el número de casos adicionales en un número reducido”, los malienses desconfían.

Mientras el Gobierno intenta a través de los medios de comunicación sensibilizar a la población, en las redes sociales corren como la pólvora los rumores sobre supuestos casos de ébola.

Como ya ocurrió tras la muerte de la niña, muchos son los malienses que por precaución ya no se lavan las manos en el mismo recipiente, no comen en grupo y en el mismo plato o evitan que los niños jueguen juntos en la calle.

Y también modifican los rituales funerarios para evitar más muertes en Mali por esta epidemia, la más devastadora desde que el virus se identificó en 1976, y que ha causado ya 14.098 contagios, de los cuales 5.160 han sido mortales. EFE