Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Quito alza la voz contra el acoso sexual en el transporte público

QUITO (15-07-2014).- Mauricio Rodas, alcalde de Quito, durante la entrega de 9 unidades del trole bus reparadas, en la estación de la Y. API

Quito, 17 ene (EFE).- Quito busca que se rompa el silencio y se denuncie el acoso sexual en el transporte público y, para ello, el Municipio ha instalado cabinas en las que profesionales escuchan y dan apoyo psicológico y legal a las víctimas, explicó en una entrevista a Efe la vicealcaldesa de la capital, Daniela Chacón.


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Víctima del acoso sexual en el transporte público, Chacón habla en primera persona de la necesidad de romper con esa situación que “lamentablemente se ha vuelto normal”, al tiempo de rechazó que la forma en que se viste una mujer o la aglomeración en el transporte se usen como justificativos para el acoso.

La campaña “Cuéntame” busca generar una “cultura de respeto y no violencia” y que las víctimas, hombres o mujeres, pierdan el miedo a denunciar, pero también apunta a incentivar a los testigos para que “alcen su voz y ayuden a identificar a los agresores”.

Basada en encuestas realizadas por la ONU y por el Municipio, indicó que el 80 % de las mujeres en la capital ecuatoriana “tiene miedo de utilizar el transporte público” y que a una de cada cuatro de entre 25 y 40 años les han “tocado sus partes íntimas en el transporte público”.

Además, el 67 % de las mujeres ha sido agredida “de manera sexual verbalmente”, en tanto que el 65 % ha sufrido alguna violencia o acoso sexual y se ha cambiado de sitio en el autobús como respuesta.

Consideró que ello sucede porque una mujer violentada se convierte en un ser “muy vulnerable y tiene miedo”, no sabe de qué es capaz el agresor ni si quienes la rodean la van a apoyar o a juzgar.

Apuntó que esto es una realidad que sucede en distintas partes del mundo y que se ha enfrentado con diversas modalidades: transportes solo para mujeres o agentes vestidos de paisanos, entre otros.

Por su lado, en Quito han decidido afrontar “el miedo de las mujeres a denunciar”, comentó Chacón al señalar que lo que buscan es “empoderar a la mujer para decir ‘basta'”.

“Lo que queremos es brindar un espacio seguro” para que los ciudadanos que han sido “agredidos sexualmente” puedan denunciar el hecho con un acompañamiento legal y psicológico, dijo al comentar que hasta el momento han recibido medio centenar de denuncias y dos de ellas ya han seguido una trayectoria legal.

“Cuéntame”, que comenzó hace un mes, incluye cinco cabinas, que funcionan todos los días desde las 06.30 hasta las 21.00 horas, y que están colocadas en las estaciones de transporte público de mayor afluencia en la capital ecuatoriana.

“Somos pioneros en el país, en la región con este tipo de respuesta para el problema del acoso sexual en el transporte público. Nosotros no hemos querido implementar segregación en los buses (…) sino brindar un espacio seguro con apoyo psicológico y legal a la víctimas”, insistió.

Subrayó que es fundamental aprender a convivir y respetar a todas las personas sin necesidad de segregar a nadie.

“No es excusa, no importa cómo este vestida una mujer, nadie, absolutamente nadie, tiene derecho de violentar nuestra intimidad”, subrayó Chacón, consciente de que es un problema que no se solucionará de forma inmediata pero que es indispensable hablar del mismo para hacerlo visible.

El Municipio calcula hasta el momento una inversión de 150.000 dólares anuales para mantener el programa con las cabinas, aunque Chacón aspira a que con el tiempo los habitáculos ya no sean necesarios pues se busca que la sociedad camine junta a una cultura de cuidado, respeto y solidaridad.

Pero por el momento, la realidad es otra: la violencia de género esta “generalizada”, denunció Chacón al apuntar que, de acuerdo con estadísticas que maneja ONU-Mujeres, siete de cada diez mujeres “sufren de violencia de género en Ecuador. EFE