Ecuador. martes 17 de octubre de 2017
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América sufre una “tendencia regresiva” en materia de DDHH, según Amnistía Internacional

La periodista brasileña Manuela Picq, en el momento de su detención, la noche del 13 de agosto de 2015. Captura de video del portal El Comercio.

Londres, (EFE).- Amnistía Internacional denunció hoy la “tendencia regresiva” en materia de derechos humanos de los últimos dos años en América, donde los compromisos de los Estados para respetarlos eran “papel mojado para millones de personas”.


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La ONG criticó en su informe anual que el año pasado se puso de relieve la magnitud de la crisis de derechos humanos que afronta el continente, donde la combinación de discriminación, violencia, desigualdad, conflicto, inseguridad, pobreza, daños medioambientales y la falta de garantías respecto a la justicia amenazaban la protección de esos derechos.

La “arraigada cultura de la impunidad, la negación de la verdad y el resarcimiento a millones de personas debilitaba el Estado de derecho, alerta el informe, que reprocha que las autoridades “emplearon reiteradamente respuestas militaristas” para hacer frente a problemas sociales y políticos.

Amnistía destaca que ocho de los diez países más violentos del mundo son de América Latina y el Caribe, y en cuatro de ellos -Brasil, Colombia, México y Venezuela- se cometían uno de cada cuatro homicidios violentos a nivel mundial.

“Solo 20 de cada 100 homicidios en América Latina desembocaban en una condena; en algunos países, el porcentaje era incluso menor. La delincuencia violenta era particularmente generalizada en El Salvador, Guyana, Honduras, Jamaica, Trinidad y Tobago y Venezuela”, dice la ONG.

Amnistía alerta de la creciente influencia de las multinacionales y su implicación en abusos contra los derechos humanos, especialmente en territorios pertenecientes a pueblos indígenas, lo que incrementó la violencia.

La inseguridad, la violencia y las dificultades económicas en México y Centroamérica llevaron a un número cada vez mayor de personas, en particular menores no acompañados, a abandonar sus hogares y cruzar las fronteras, recalca.

Amnistía cita como ejemplo de las crisis de derechos humanos a México, donde al menos 27.000 personas seguían en paradero desconocido al finalizar el año y hay miles de denuncias de torturas y de ejecuciones extrajudiciales.

En Venezuela, un año después de las manifestaciones que se saldaron con 43 muertos, nadie había sido declarado culpable ni se habían retirado los cargos contra las personas detenidas arbitrariamente por las autoridades, según AI.

Los derechos humanos en Cuba estaban en una encrucijada con una mejora de las relaciones internacionales del país, al tiempo que las autoridades sofocaron la disidencia, agrega Amnistía.

En Brasil, la ONG dice que la construcción de las instalaciones para los Juegos Olímpicos condujo a desalojos en Río de Janeiro, a menudo sin notificación, indemnización o reasentamiento adecuados, y denuncia el uso de la fuerza excesiva en la represión de manifestaciones.

En Colombia, las negociaciones de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) continuaron avanzando significativamente, lo que incrementó las expectativas de acabar pronto con un conflicto armado de 50 años.

Estados Unidos aceptó muchas de las recomendaciones de la ONU tras el análisis de su historial de derechos humanos y reiteró que apoyaba las peticiones de cerrar el centro de detención estadounidense en Guantánamo (Cuba), pero no aplicó ninguna de esas sugerencias al finalizar el año.

A pesar de los sólidos mecanismos y leyes, la tortura y otros malos tratos seguían siendo generalizados en la región y las autoridades no enjuiciaban a los responsables ni proporcionaban reparación adecuada a las víctimas, recrimina la ONG.

El año pasado persistió el patrón de amenazas y ataques contra defensores de los derechos humanos y había una creciente tendencia a hacer un uso indebido de los sistemas judiciales para reprimir a quienes defendían esos derechos, añade.

La creciente violencia contra las mujeres seguía siendo uno de los principales desafíos en América y apenas se avanzó en abordar dicha situación, critica Amnistía, que menciona los elevados índices de violencia de género en Guatemala, Guyana, El Salvador, Jamaica y Trinidad y Tobago, entre otros países.

También sufrían discriminación y violencia las personas del colectivo LGBTI, pese a los avances en algunos países. EFE

(I)