Ecuador. Miércoles 26 de Julio de 2017
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Esta tarde se realizará ‘La marcha de las putas’ en Quito

Daniela Ramírez. Fotografía por Walter Guapa.

Quito.- Aunque el término “puta” existe desde tiempos inmemorables fue un hecho en particular el que animó a un grupo de mujeres a convocar el primer “Slutwalk”, nombre original de la marcha. En enero del 2011, El Osgoode Professional Law School of York University, centro universitario de Toronto en Canadá,  era la sede para una charla de seguridad civil y prevención de crimen, en la que participó Michael Sanguinetti, un policía local. En su intervención, Sanguinetti sugirió que las mujeres podrían evitar asaltos sexuales si no se vestían como putas”.


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No sabía lo que iba a pasar. Cuando su declaración llegó a los oídos de Heather Jarvis, co-fundadora del primer Slutwalk en el mundo, se planteó la idea de una marcha. Sanguinetti se disculpó mediante un correo en el que aseguró que su intención no era herir la sensabilidad de quienes estaban ahí y que las mujeres no eran violentadas por elección. A pesar de sus disculpas, un grupo de mujeres canadienses, lideradas por Jarvis, salieron a las calles un 3 de abril del mismo año como una respuesta a la culpabilización de la mujer frente a la violencia. En la primera marcha, hubo alrededor de 4000 personas.

Después de 5 años, la cantidad se ha cuatriplicado y su sentido se ha extendido por países como Estados Unidos, Australia, España, Reino Unido, India, Marruecos, Costa Rica, Brasil, Colombia, México, Argentina, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Honduras, El Salvador, Perú, Chile y Ecuador.

Emputadas en Ecuador

La marcha en el país nace en el 2012 también como una respuesta a la violencia de género pero además como una celebración a la libertad estética y la libertad sexual, según sus organizadoras. En ese sentido, es necesario tener en claro los conceptos que se defienden. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), la violencia de género se refiere a cualquier acto de violencia que pueda resultar en el daño físico, sexual o psicológico de la mujer. Además de amenazas con cometer dichos actos, privar de la libertad a una mujer sin importar el espacio en que se produzca; es decir, en la vida pública y privada. En la página de ONU Mujeres, se afirma que en todo el mundo, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual; la mayoría llevadas a cabo por sus propias parejas. En femicidios, cada uno de dos asesinatos también son cometidos por compañeros sentimentales. En los hombres la situación no empata: solo uno de cada 20 asesinatos son causados por mujeres.

A finales del 2011, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) publicó los resultados de la Primera Encuesta de Violencia de Género que arrojó cifras alarmentes: 6 de cada 10 mujeres ecuatorianas han vivido algún tipo de violencia, una de cada 4 ha sido víctima de violencia sexual. El tipo de violencia más frecuente es el psicológico con el 59%.

En ese contexto, el objetivo principal de la marcha según su manifiesto es: la denuncia a las prácticas sociales y culturales que validan toda forma de maltrato, consificación, estigmatización y opresión. En Ecuador, la marcha también sale a las calles por la diversidad sexo-genéricas que incluye a la comunidad trans y la inclusión de las trabajadoras sexuales a la manifestación en pro de defender sus derechos y dignificar su situación.

En un comienzo, se estimó la participación de 50 personas, según la coordinadora de la marcha, pero los resultados fueron diferentes: alrededor de 1000 personas, las que con consignas como “¡No es No!” y “Si ser libre es ser puta, pues soy re puta” salieron a las calles de quito. De eso, ya han pasado 4 años y el 2016 se ha convertido en un año esencial para la marcha. No solo se llevará a acabo su quinta edición en Quito; sino que Guayaquil celebró la marcha el pasado jueves con el slogan de “La perla se viste de puta” y también Ambato con “Ambato curuchupa se viste puta” que se llevó a cabo el sábado 12 de marzo.

La Marcha de las Putas en Quito, se organiza con tres meses de anticipación por el colectivo que lleva el mismo nombre, pero no siempre fue así. De ahí que previo a la marcha se reúnen cada miércoles para debatir e informar el sentido de la marcha. Además de los PUTAlleres creativos en los que se elaboran los carteles emblemáticos que se muestran en la marcha. En este año, alrededor de 350 carteles fueron producidos en 8 sesiones.

Fotografía por Walter Guapa.

Fotografía por Walter Guapa.

¿Ser puta?

Según Ana Almeida, la coordinadora de la Marcha de las Putas Ecuador, el término puta “es un insulto que se utiliza sobre todo para humillar a las mujeres y para decirnos que no estamos siendo como la sociedad espera que seamos: sumisas, tranquilas, que no reclamemos, que nos callemos. Puta se usa sobretodo para decirnos que estamos haciendo algún acto de libertad”. Pero es importante entender la utilización del término dentro de una sociedad que a criterio de las organizadoras de esta manifestación es conservadora. La Marcha de las Putas resignifica el término “puta” para reinvindicarlo y darle un carácter emancipador; es decir, quitarle la carga negativa que se le ha dado culturamente, en todo el mundo.

Daniela Ramírez, estudiante de sociología en FACSO, piensa que ser puta también representa problematizar la violencia que se invisibiliza todos los días: “Lo que se ha hecho es castigar el cuerpo de la mujer, históricamente, y  lo han puesto a la orden de los juicios morales. Es importante decir  ¡Aquí estamos!: si por proponer sexo somos putas, perfecto, somos putas. Si por haber abortado somos putas, pues lo somos. Si por tener más de una pareja, somos putas. También los somos”.

Ahora, Daniela se define como puta porque el término alude a un estilo de vida, por ella seleccionado, que se basa en independencia y libertad. Andrés Aguaisa, estudiante universitario, fue partícipe por primera vez, de una de las reuniones previas a la marcha. Para él, aunque no ha utilizado el término como insulto a una mujer, indica que se ha construido socialmente como un arma de discriminación: “me llama la atención la redefinición total que se busca dar a la palabra puta, que representa también una desigualdad de género al momento de aplicarla, para un hombre llega a ser hasta motivo de orgullo que le digan puto”, afirmó. Sin embargo, también piensa que existe únicamente un enfoque sobre el maltrato de hombres hacia mujeres y no una mayor mención de casos de maltrato de mujeres a hombres que también existen.

Traidores del patriarcado

Simone de Beauvoir, filósofa existencialista, afirmó en El Segundo Sexo  que “no se hace mujer, se llega a serlo”. Beauvoir, símbolo mundial del feminismo, planteaba el hecho de que lo femenino no nace como una esencia; sino, que nace de una producción social y cultural que ha liderado el patriarcado, que ubica al hombre como autoridad mayoritaria dentro de toda organización social. En ese sentido, la femineidad fue construida por los hombres. Los hombres que participan en la Marcha de las Putas se definen como traidores del patriarcado y se reafirman como feministas.

Fernando Cerón, sociólogo quiteño, explica que el transfeminismo esboza una lectura del cuerpo: “entienden al cuerpo como un espacio de resimbolización de la construcción patriarcal. Se hace una crítica al patriarcado y cómo ha ido administrando los cuerpos, cómo el cuerpo se ha ido adaptando a los constructos dominantes”. Además, afirma Cerón, el sentido de la marcha también plantearía la posibilidad de diálogo entre el hombre y la mujer en la que ambos géneros aceptan cómo el patriarcado les afecta, como el hombre está prohibido de llorar y mostrarse femenino.

“Yo soy traidor del patriarcado”, afirma Edison Almeida que coordina el Festival Emputado. Almeida asegura que no piensa, ni actúa igual que los demás machos.”El Morbosearte, silbarte, acosarte en la calle y dejarte ser libre es terrible. Todos al final hemos tenido el rol machista desde pequeños pero debemos mirar hacia delante y caminar juntos, mujeres y hombres”.

Fotografía por Walter Guapa.

Fotografía por Walter Guapa.

A la espera de cambios

Al buscar denuncia, también se busca cambio. La Marcha de las Putas, según el colectivo que la organiza, es uno de los mayores movimientos donde se aprecia la participación de hombres y diversidades no solo sexuales y de género; sino, diversidades en edad y condición socioeconómica. Sin embargo, el movimiento no asegura la erradicación de la violencia. Carolina Larco, Magíster en Estudios de la Cultura, asegura que la marcha todavía está muy lejos de cambiar ideas en la sociedad: “El mundo no se cambia por un tipo de acción de un proyecto, los logros más bien son parciales y más si es que el objetivo de estas marchas es cambiar percepciones porque son parte de estructuras profundas de la sociedad. No creo que se logre un cambio estructural pero es una iniciativa que tiene un tipo de validez y legitimidad para quienes están convencidos de que ese es el camino”, concluyó Larco.

Por otro lado, Carla Cevallos, Concejala del Distrito Metropolitano de Quito, apoya la iniciativa emputada: “Nos estremecemos por una palabra que muchas veces los ecuatorianos la dicen no solo una vez; sino, varias veces al día, está en nuestro vocabulario. Nos estremecemos cuando vemos carteles, pero no se estremecen de lo que está pasando: asesinatos, femicidios, maltrato a la mujer”. Cevallos también se apropió del término puta en 2015 en la campaña “No más cruces rosadas” que denunciaba el femicidio con casos como Karina del Pozo, asesinada en Quito y Gabriela Díaz, que fue violentada por amigas de la infancia y decidió suicidarse. “Si puta es ser libre y dueña de mi cuerpo. Soy puta y qué?” es uno de los mensajes que estuvieron presentes en vallas por la ciudad capitalina pero fueron retiradas semanas después.

Un testimonio

La primera vez que le dijeron “puta” fue en la puerta de su casa cuando bajaba de un taxi. No, no hubo alcohol, tampoco drogas. Lo que hubo fue la mano de un chofer que quería jugar con uno de sus glúteos, debajo de su falda. Gritó y recibió una sonrisa de su agresor: “por putita”, le dijo. Estefanía N. (21) no lo entendía. Es lesbiana y había besado a su pareja dentro del vehículo. Nada más. Entró a su casa y aunque las lágrimas ya no le permitían hablar, le contó a su familia lo que le había pasado. Sus padres le decían que llevar una falda a las 8 de la noche no estaba bien, que era una provocación.

Ella cuestionó la conclusión de sus padres y pensó que aunque no todos los hombres actúan de la misma manera, estaba segura de que como su agresor, hay muchos en las calles, en los hogares, en el mundo. Y este, va a ser el primer año en el que va a ponerse la misma falda que tocó su agresor para recorrer la ruta de la Marcha de las Putas Ecuador 2016.

La cita será hoy

La Marcha de las Putas Ecuador se concentrará hoy a las 4 de la tarde en el Arco de la Circasiana. A las 6 de la tarde comenzará una nueva edición del Festival emputado con la participación de artistas internacionales: Mare Advertencia Lirika, cantante feminista mexicana y bandas nacionales como: Nata Cassette,  Cumbia Proleta y Chipote Chillón Cumbia Criminal. (I)

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Por Karol Noroña