Ecuador. viernes 20 de octubre de 2017
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Perú: indagarán posibles delitos sexuales en orden católica Sodalitium

Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana.

LIMA (AP) — La fiscalía reabrió el jueves una investigación por los presuntos delitos de violación sexual, secuestro, lesiones graves y asociación ilícita para delinquir contra el laico peruano Luis Fernando Figari, fundador de una ultraconservadora organización católica llamada Sodalitium Christianae Vitae (SVC).


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En una decisión publicada en la cuenta de Twitter del Ministerio Público, se informó que el fiscal superior Frank Almanza reabrió el caso contra Figari, de 69 años, y siete líderes de la agrupación luego que en enero otra fiscal de rango inferior desestimara la indagación por falta de pruebas. Las víctimas, exmiembros de la organización, habían apelado el archivamiento.

“Ojalá nos toque un fiscal más competente y más comprometido con el tema”, dijo a la radio local RPP, el periodista peruano Pedro Salinas, quien cuando fue adolescente se convirtió en víctima del abuso psicológico de Figari y en 2015 denunció las prácticas perversas del SVC en su libro de investigación llamado “Mitad monjes, mitad soldados”.

Armando Lengua, abogado de Figari, dijo a la televisora local N, que “no estaba notificado de los fundamentos del dictamen del fiscal”.

Las acusaciones de presuntas violaciones sexuales, maltratos físicos y abusos psicológicos contra algunos jóvenes miembros del SVC por parte de Figari y otros exlíderes de la organización no son nuevos en Perú.

Por la vía eclesiástica, las víctimas denunciaron a Figari en 2011 pero las autoridades del Vaticano demoraron seis años en sus investigaciones y recién el 30 de enero ordenaron a Figari vivir en la ciudad de Roma y cesar todo contacto con la comunidad que él fundó en Lima en 1971.

La decisión del Vaticano produjo decepción e ira entre las presuntas víctimas peruanas de Figari.

El SVC cuenta con unos 20.000 miembros en Sudamérica y Estados Unidos. En Perú, la organización posee colegios, universidades, cementerios y negocios inmobiliarios.

La propia organización encargó una investigación contra Figari cuyo informe conocido en febrero lo calificó como “narcisista, paranoide, despreciativo, vulgar, vengativo, manipulador, racista, sexista, elitista y obsesionado por cuestiones sexuales y la orientación sexual de los miembros de SCV”.

El informe, realizado por dos estadounidenses y un especialista en abusos irlandés, halló que Figari sodomizaba a sus reclutas y les obligaba a acariciarlo y manosearse entre ellos. Le gustaba verlos “experimentar dolor, malestar y miedo” y los humillaba públicamente para acrecentar su control sobre ellos, según el informe.

Figari sigue viviendo en Roma y la investigación de la fiscalía peruana abre la posibilidad de que sea juzgado y encarcelado bajo las leyes peruanas.

El escándalo de la SCV es similar al de la orden religiosa Legionarios de Cristo, con sede en México, cuyo fundador Marcial Maciel fue favorito del papa Juan Pablo II. Sin embargo, resultó que Maciel era un pederasta reincidente que abusaba sexualmente de seminaristas, tuvo tres hijos y creó una organización furtiva, similar a un culto, para ocultar su doble vida.

Otro caso ocurrió en Chile con el sacerdote Fernando Karadima, quien encabezó por décadas una parroquia antes de que salieran a la luz las denuncias de abusos en su contra en 2010. Una juez chilena desechó en 2011 el caso penal contra el sacerdote porque había prescrito la acción judicial, pero determinó que las acusaciones de abusos eran fundadas.